viernes, marzo 30, 2007

El negocio opensource

Tradicionalmente se ha asociado a los movimientos de software libre una ideología un tanto romántica. De hecho, recuperaba elementos de utopías pretéritas como el socialismo marxista que ayudaba a racionalizar cierta postura "alternativa" al capitalismo neo-liberal y posmoderno. En el imaginario cultural colectivo se mantienen los casos más significativos de feudalismo manifiesto, como es el inveterado enfrentamiento entre Microsoft Corp. y la comunidad Linux por el monopolio de facto sobre el mercado de sistemas operativos para ordenadores personales.

El peligro, que se empieza a vislumbrar ya hoy, es que el característico hermetismo de las comunidades de súper-usuarios --formadas en gran cantidad por hackers militantes- se convierta también en el gérmen de otra especie de feudalismo. Uno que no sea ya comercial, sino ideológico e intelectual. Una situación en que un reducido grupo de infociudadanos dominen el proceso de 'socialización' propio de la Web 2.0 y las posibilidades, la potencialidad efectivamente realizable por el común de los habitantes de la infociudad.

Tras la racionalización --bastante debatida, y criticada desde varios frentes, incluido el interno de la propia comunidad opensource- que realizara Pekka Himanen en su "Ética Hacker", caracterizada a partir de la contraposición con la "ética protestante y el espíritu capitalista" de Weber, empieza a consolidarse lo que algunos estudiosos [Referencia Pisani] han bautizado como "capitalismo opensource". Esta expresión con aspecto de oximorón malintencionado viene a definir una nueva generación de proyectos e iniciativas innocadoras que, como no podía ser de otra forma, han sido bautizados como 'Open Source 2.0'. Esas iniciativas pretenden apalancar los efectos derivados de aquella filosofía del software libre originaria y los frutos de los proyectos de desarrollo asociados, para generar iniciativas empresariales sostenibles en un entorno que han ayudado a construir.

La diferencia es que ahora el contexto socio-económico a que se enfrentan está caracterizado por una economía de la abundancia, cuyas propuestas de valor luchan por la nueva moneda de cambio en la Red, la "atención" de un usuario que no es ya sólo - y a veces ni siquiera principalmente - consumidor, sino productor.

Steve Weber sostiene que existe la posibilidad de establecer un modelo sostenible de negocio, alrededor del software libre, de dos formas: apalancando el prestigio e imagen de marca de un determinado proyecto FLOSS (Free Libre Open Source Software) o mediante la "acumulación de conocimiento tácito" difícil de adquirir --el necesario para transformar el código opensource en "una solución práctica" para el cliente. Generalmente se hará combinando ambos elementos; y parece evidente que la transición viene facilitada por la reducción apreciable en la característica hermeticidad del universo opensource.

En España, como resultado de un creciente liderazgo de las propias Administracines Públicas (AA.PP.) --siempre empujadas por las directivas e iniciativas de la Comisión Europea (CE)- en la adopción de las herramientas, plataformas y sistemas de software libre, se ha impulsado la aparición de un número también creciente de iniciativas empresariales dedicadas a ofrecer servicios de soporte para aquellas herramientas. En el momento de redactaer esta entrada, el Libro Blanco del Software Libre recoge un número superior a las 550 empresas adscritas en su registro online. Aunque las líneas de acción actualmente acometidas no van mucho más allá de la administración electrónica, si se podría hablar de un camino abierto hacia una Gobernanza 2.0.

El ecosistema natural para el despliegue de los proyectos de software libre ha sido siempre la Red, por motivos evidentes en términos de comunicación y coordinación de los equipos de desarrollo. Y es "el efecto red" habitualmente contemplado como externalidad el que se ha integrado progresivamente en los modelos de negocio y organizativos de numerosas empresas e instituciones. Y es ese movimiento corporativo, que han realizado de forma decidida numerosos gigantes del sector, como IBM, Oracle o Sun, el que está cambiando el contexto estratégico del sector: afectando no sólo al papel que juega la comunidad de desarrolladores de software libre, sino cambiando drásticamente la forma en que las empresas afrontan el desarrollo de productos software. Un reciente estudio llevado a cabo por un par de profesores de la escuela de negocios de Harvard aporta algo de luz para el/la lector(a) intersado(a) en un artículo de poco más de treinta páginas, accesible como borrador de trabajo.

Históricamente se ha asociado a "la Economía Internet" la que a la postre se ha conocido como Ley de Metcalfe. Enunciada como tal por George Gilder en 1993 --sin pretender ser en el artículo original otra cosa que una formulación compacta de una realidad observada- proporciona una regla muy sencilla para "evaluar" el crecimiento de la utilidad, en términos económicos, de una red de acuerdo con una relación cuadrática con el número de nodos de la misma. Aún no teniendo el mismo carácter de profecía autocumplida que la conocida Ley de Moore, la observación de Metcalfe ha sido matizada por la evolución de los propios acontecimientos en la red de redes, al igual que otras populares relaciones matemáticas de uso común entre los directivos y servicios de asesoría y consultoría.

Con la generalización de algunos conceptos de la moderna teoría de redes han sido las leyes de potencias las que se han impuesto en la racionalización de aquella economía de la abundancia en el negocio online. La formulación popular de las distribuciones de "cola larga" (long tail) como formalización de una realidad condicionada por la digitalidad y la virtualidad del NET se ha difundido mediáticamente gracias al trabajo de Chris Anderson que convertía su artículo "The Long Tail", primero en blog y luego en libro. Se trata de un concepto matemático que se ha renovado y popularizado en gran medida. Ésto da lugar a numerosas simplificaciones sin criterio, cuyos efectos, de ser aplicadas las personas equivocadas, podrían dar lugar a resultados catastróficos. Por eso nos detendremos un instante y dedicaremos un breve párrafo a una explicación sintética de ese efecto de "la cola larga" y su significado.

La idea que hay detrás de ese tipo de distribuciones surge de un ---en principio imaginario, y hoy muy real- negocio de distribución en el que los costes de almacenamiento de los productos se aproximan, marginalmente, a cero (es el caso del ejemplo paradigmático de la distribución de música y/o vídeo en la Red, o de libros con una fórmula de impresión bajo demanda). En un negocio así podemos disponer en el "almacén" virtual (los discos duros de nuestros servidores) todos los títulos existentes, puesto que no tenemos (virtualmente) limitaciones de espacio. Así las cosas, ya no sólo limitaremos nuestros ingresos al reducido conjunto de productos que se pueden clasificar como "éxitos de ventas" (blockbusters) sino que también podremos recoger los correspondientes a una inmensa cantidad de productos que, aunque se venden en cantidades muy pequeñas, ofrecen unos ingresos agregados considerables que, de hecho pueden superar --en muchos casos lo hacen- los correspondientes a los grandes éxitos. Ese es el efecto de las llamadas colas largas que, al igual que pasó con la ley de Metcalfe, resulta interesante y útil como observación en según que sectores, pero que, sacado de contexto, puede dar lugar a interpretaciones realmente poco rigurosas y muy peligrosas.

Hemos constatado en la primera parte del libro la extensión de una especie de fiebre "socializadora" por toda la Web, que nos daba pie para hablar en un epígrafe homónimo de "la Web Social", dando cuenta de la generalización del uso de tal adjetivo en todos los ámbitos de la Red. Ahora no podemos evitar fijarnos en la existencia de cierta corriente 'aperturista' que aparece tras la popularización del ideario opensource en el entorno corporativo empresarial gracias a la particular viralidad de los memes generados en ese ecosistema.

Esa corriente ha dado lugar a iniciativas como Open Business (OB). El proyecto original se puede en contrar en la Red, existiendo también un wiki hispano asociado donde algunas personas comprometidas con el mismo mantienen una serie de recursos de interés para la comunidad. Se trata de un proyecto que va más allá de lo que, en principio, es una consecuencia de la evolución en la manera de hacer negocio a partir de un producto, el software de código abierto, apalancando una serie de atributos de marca muy característicos, con unos valores asociados también muy bien definidos. Open Busines nacia a mediados de 2005 de la mano de Creative Commons --la fundación liderada por Lawrence Lessig conocida por su proyecto homónimo de licencias- y Open Society Institute --uno de los proyectos filantrópicos del conocido gurú de la globalización y las finanzas internacionales George Soros. Su objetivo es crear un repositorio de modelos e ideas de negocio innovadoras, asociadas a una comunidad comprometida con una filosofía de apertura y compartición de recursos propia del ideario del comunidades de desarrolladores de software libre. Se apoya en un concepto de procomún comercial (Commercial Commons) inspirado en el procomún creativo del proyecto original (Creative Commons) dando lugar también a un esquema de licencias similar.

Aparentemente enfrentada a las ideas tradicionales de la competitividad empresarial, la iniciativa del OB puede entenderse como un nuevo empujón en el sentido de cambio de mentalidad que ya señalaban conceptos anteriores como el de la 'coopetición' que aparecía en una época en que la Web vivía una tierna infancia. La idea de la coopetición, nacida de la combinación de competición y cooperación, quería hacer referencia a un tipo de estrategias destinadas en cierta forma a la limitación del nivel de competencia sectorial y se entiende más desde un punto de vista del análisis industrial; hasta el punto de que el mejor ejemplo de coopetición sean los cárteles. Sin pretender hacer un análisis en profundidad, lo que sí queremos es llamar la atención del/la lector(a) sobre la diferencia en los plantemaimientos que surgen en momentos distintos de la evolución infotecnológica.

Cuando se trata de caracterizar con un poquito de rigor lo que está pasando en la Web 2.0, aparece --por donde quiera que se mire- una fuerza fundamental detrás de la 'socialización' de la Web, y es la innovación de usuario. Se trata de una idea muy potente que, por encima de conceptos como el "prosumidor" [producer + consumer = prosumer; producer + user= produser] los "proams" rofessional + amateur = proam] y el "háztelo tu mismo" [De la expresión anglosajona "do-it-yourself" nacía la denominación de "diyers" para hacer referencia a los aficionados a cierto tipo de servicios que combinaban el "bricolaje" informático con el 'delivery' del producto] e incluso más allá de ideas poco rigurosas como la "democratización de la innovación" introduce una forma nueva de entender las fronteras de una organización empresarial y su funcionalidad.

Aunque no relacionada directamente con el mundo del software libre, aparece, como era de esperar, la idea de una 'innovación abierta'. El concepto de Open Innovation, siguiendo uno de los esquemas más habituales en la difusión de memes en la Web, fue popularizado por la publicación de un artículo convertido en libro y promocionado activamente en la Red por su autor, un profesor del conocido MIT y algunos de sus colegas. De la misma forma que en la década de los ochenta del siglo pasado Peter Drucker nos enseñaba cómo la innovación debía convertirse en una disciplina dentro de la organización empresarial, ahora se trata de caracterizar el proceso de la innovación como parte de un sistema abierto. Nacida de la evolución propia de un escenario postindustrial, tiene más que --estrictamente hablando- ver con la organización industrial de las unidades funcionales de I+D y la manera en que se ha incorporado a la ecuación la "i" pequeña de la innovación. De hecho, aunque la "d" pequeña de la difsusión, divulgación o diseminación no ha sido incorporada oficialmente a dicha ecuación [El autor pretende introducir aquí una idea más amplia que la original expresada en "I+D+i+d de Divulgación", editorial del primer número del periódico gratuito Tecnociencia las consecuencias más relevantes del desarrollo de ese idea de innovación abierta tienen que ver con las iniciativas políticas internacionales. En el portal de la UE, se pueden seguir las iniciativas concretas acometidas en Europa al hilo de este concepto. Es decir, que ha venido a afectar en cierta forma al marco que condiciona la dinámica competitiva que mencionábamos más arriba en relación con el negocio abierto.

Independientemente de lo incipiente del desarrollo intelectual de estas ideas, y del alcance de las mismas, sí resulta relevante su propia aparición como señal clara de cambio. Se trata de movimientos hacia la conformación de un escenario nuevo. Un escenario en el que la necesidad perentoria será la conversión de la información en conocimiento compartido (en Red). Y, una vez más, esa naturaleza reticular parece estar muy condicionada por la construcción de la RUD, armazón infotecnológico del NET.