miércoles, octubre 24, 2007
La Web ya (no) es lo que era
Esta experiencia mía entre Bon Vivant, gurú renegado de las cibercosas y alcohólico irredento, me lleva por senderos extraños. Superada mi perplejidad por la invitación de l@s amig@s bibliotecari@s de Peñaranda, e incluso l@s jóvenes de Cabueñes, me encuentro con la renovación del interés por parte de ambos colectivos. El próximo viernes, en la Biblioteca Nacional y de la mano de SEDIC, me tocará desarrollar, bajo el título de esta entrada, una serie de argumentos previamente expuestos en el número 48 de Clip; mientras que el próximo día 15 de noviembre tendré el honor de bendecir una mesa con el mismísimo Espiritusanto en el Fòrum 2.0 organizado por el Centre Coordinador de Documentació i Informació Juvenil de Valencia.
Así, las cosas, conferenciando ando y con el ánimo de centrarme un poco y desarrollar los puntos que van a ir sobre las is de mi intervención, escribo estas líneas en la sola compañía de una máquina que me ofrece una pantalla a través de la cual hiperconectar mi yo deshecho y fragmentado con un mundo imaginado de información, conocimiento y participación ciudadana.
A pesar de que mis respuestas a las cuestiones para debatir propuestas por la redacción del boletín resultan suficientemente argumentadas, creo ahora que tendría que poder solventar el buen rato de mi intervención explicando la paradoja que quiere expresar el título propuesto.
La primera idea que debe quedar clara es el hecho de que la especificidad de un segmento o ámbito profesional concreto no puede ser el objeto de tal intervención, debido, en gran medida, a que las infotecnologías en general --y la Web en particular como parte más visible de la Red (Universal Digital)- son sustrato y plataforma tecnológica de todo un entorno sociotécnico renovado, cambiante, que no es sólo --y ni siquiera fundamentalmente- tecnología.
Teniendo eso claro, sólo queda presentar las dos claves que se incluyen en el título "La Web ya (no) es lo que era". Ese entorno ha cambiado; lo ha hecho de forma radical para, finalmente, convertirse en lo que ya era. Y es que, independientemente de la retórica dominante en cada momento (hoy es el cambio de versión informática el que domina el ámbito estético imponiendo la etiqueta Web 2.0) la Web es un entorno de nueva (próxima) generación, siempre por venir y que no nos pertenece. Es por eso que hablaré de la WebNG, como Web de Nueva Generación (Web Next Generation, WebNG).
Un Nuevo Entorno Tecnosocial (NET) que, para mi, constituye un "espacio" en algún "lugar" entre las infotecnologías, el contenido y las personas. Un entorno que evoluciona y que se sustenta en una "plataforma" web que emerge de un uso creativo, en todos los ámbitos sociales, de unas infotecnologías e instrumentos técnicos existentes.
Dos características, la evolución y la marginalización del valor añadido. La evolución nos coloca con una Web 2.0 que apenas constituye una etapa infantil, de lo que no deja de ser una de las expresiones de un fenómeno de emergencia mucho más amplio. Un fenómeno que se extiende más allá de lo que se refleja en la resbaladiza superficie blogosférica. Mientras, la marginalización del valor añadido por las propias infotecnologías, nos sitúa ante una dinámica de innovación que no hace sostenible las pobres innovaciones y torpes apropiaciones que de esas tecnologías realizan las organizaciones de todo tipo.
Todo eso, que nos deja con la (pen)última ilustración de la Web 2.0 que ha pasado por mi mente enferma, una "plataforma" ciertamente conocida que nos permite "enchufar" artefactos cada vez más innovadores sin preocuparnos de toda la complejidad que esconde, preocupándonos sólo de un valor percibido cada vez más efímero.
A partir de aquí el mejor favor que se le puede hacer a un colectivo que se sumerge, quizás por primera vez, con decisión y conscientemente en el torrente del cambio infotecnológico, es mostrarles cómo este cambio drástico al que deben enfrentarse se puede gestionar de una forma eficaz utilizando, precisamente, los mismos elementos infotecnológicos que, aparentemente, lo desencadenaron, fundamentalmente la Web, que ya (no) es lo que era.
Así, las cosas, conferenciando ando y con el ánimo de centrarme un poco y desarrollar los puntos que van a ir sobre las is de mi intervención, escribo estas líneas en la sola compañía de una máquina que me ofrece una pantalla a través de la cual hiperconectar mi yo deshecho y fragmentado con un mundo imaginado de información, conocimiento y participación ciudadana.
A pesar de que mis respuestas a las cuestiones para debatir propuestas por la redacción del boletín resultan suficientemente argumentadas, creo ahora que tendría que poder solventar el buen rato de mi intervención explicando la paradoja que quiere expresar el título propuesto.
La primera idea que debe quedar clara es el hecho de que la especificidad de un segmento o ámbito profesional concreto no puede ser el objeto de tal intervención, debido, en gran medida, a que las infotecnologías en general --y la Web en particular como parte más visible de la Red (Universal Digital)- son sustrato y plataforma tecnológica de todo un entorno sociotécnico renovado, cambiante, que no es sólo --y ni siquiera fundamentalmente- tecnología.
Teniendo eso claro, sólo queda presentar las dos claves que se incluyen en el título "La Web ya (no) es lo que era". Ese entorno ha cambiado; lo ha hecho de forma radical para, finalmente, convertirse en lo que ya era. Y es que, independientemente de la retórica dominante en cada momento (hoy es el cambio de versión informática el que domina el ámbito estético imponiendo la etiqueta Web 2.0) la Web es un entorno de nueva (próxima) generación, siempre por venir y que no nos pertenece. Es por eso que hablaré de la WebNG, como Web de Nueva Generación (Web Next Generation, WebNG).
Un Nuevo Entorno Tecnosocial (NET) que, para mi, constituye un "espacio" en algún "lugar" entre las infotecnologías, el contenido y las personas. Un entorno que evoluciona y que se sustenta en una "plataforma" web que emerge de un uso creativo, en todos los ámbitos sociales, de unas infotecnologías e instrumentos técnicos existentes.
Dos características, la evolución y la marginalización del valor añadido. La evolución nos coloca con una Web 2.0 que apenas constituye una etapa infantil, de lo que no deja de ser una de las expresiones de un fenómeno de emergencia mucho más amplio. Un fenómeno que se extiende más allá de lo que se refleja en la resbaladiza superficie blogosférica. Mientras, la marginalización del valor añadido por las propias infotecnologías, nos sitúa ante una dinámica de innovación que no hace sostenible las pobres innovaciones y torpes apropiaciones que de esas tecnologías realizan las organizaciones de todo tipo.
Todo eso, que nos deja con la (pen)última ilustración de la Web 2.0 que ha pasado por mi mente enferma, una "plataforma" ciertamente conocida que nos permite "enchufar" artefactos cada vez más innovadores sin preocuparnos de toda la complejidad que esconde, preocupándonos sólo de un valor percibido cada vez más efímero.
A partir de aquí el mejor favor que se le puede hacer a un colectivo que se sumerge, quizás por primera vez, con decisión y conscientemente en el torrente del cambio infotecnológico, es mostrarles cómo este cambio drástico al que deben enfrentarse se puede gestionar de una forma eficaz utilizando, precisamente, los mismos elementos infotecnológicos que, aparentemente, lo desencadenaron, fundamentalmente la Web, que ya (no) es lo que era.
Etiquetas: eventos, internet, SEDIC, sociedad, web 2.0
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