lunes, marzo 03, 2008
Analogías gratuitas
El bueno de Chris Anderson, que popularizara entre los internautas de puente aéreo las distribuciones de cola larga, largamente conocidas y estudiadas en la matemática discreta y la teoría de redes complejas, amenaza ahora con la publicación de otro 'best-seller' centrado en la economía de la gratuidad. Ha elegido el modelo tradicional del gurú anglo-norteamericano posmoderno "dos-punto-cero", comenzando por un artículo en la conocida revista cuya dirección editorial asume hace unos años, con fecha para el libro y, supongo, el blog; una fórmula que ya le ha resultado lucrativa con el celebrado "The Long Tail".
Al igual que ocurría con su anterior aventura editorial, me encuentro con un montón de trivialidades sacadas de contexto que, al mismo tiempo, concurren con un esfuerzo divulgador digno de mención que, con mucha probabilidad, encontrará un público (devoto) que le dará la relevancia que merece.
La estructura del artículo sigue lo que creo que es ya parte de un manual (no escrito) de cómo se deben redactar este tipo de micro-ensayos en este ámbito digital e inmediato. Eso incluye caso de estudio ejemplar, evocador y conocido en su generalidad + colección de ejemplos muy conocidos + lenguaje accesible plagado de tópicos y lugares comunes + referencias pseudo-intelectuales recurrentes.
Su aportación fundamental --que hay que saber valorar en su justa medida- es una taxonomía de esa economía de lo gratuito en la que, según el autor, toda empresa cuyo ámbito sea el ecosistema digital de la Red, caerá más tarde o más temprano.
"Freemium". What's free: Web software and services, some content. Free to whom: users of the basic version.
Advertising. What's free: content, services, software, and more. Free to whom: everyone.
Cross-subsidies. What's free: any product that entices you to pay for something else. Free to whom: everyone willing to pay eventually, one way or another.
Zero marginal cost. What's free: things that can be distributed without an appreciable cost to anyone. Free to whom: everyone.
Labor exchange. What's free: Web sites and services. Free to whom: all users, since the act of using these sites and services actually creates something of value.
Gift economy. What's free: the whole enchilada, be it open source software or user-generated content. Free to whom: everyone.
Espero que no me entienda mal el potencial lector de esta entrada. Es una aportación valiosa para un público objetivo importante, que toma decisiones sobre la base de este tipo de referencias. Aparte de esa aportación, las metáforas y analogías, aun siendo útiles para el público objetivo, podrían ofender a cualquier economista moderno con argumentos que, aunque acertados en su objetivo divulgativo, resultan demasiado superficiales para una reflexión posterior, e.g.
Surely economics has something to say about that?
It does. The word is externalities, a concept that holds that money is not the only scarcity in the world. Chief among the others are your time and respect, two factors that we've always known about but have only recently been able to measure properly. The "attention economy" and "reputation economy" are too fuzzy to merit an academic department, but there's something real at the heart of both.
Free shifts the economy from a focus on only that which can be quantified in dollars and cents to a more realistic accounting of all the things we truly value today.
Otros tópicos se salen tanto de la mínima rigurosidad requerida por las referencias, que valdría más evitarlos, e.g.
Milton Friedman himself reminded us time and time again that "there's no such thing as a free lunch". But Friedman was wrong in two ways. First, a free lunch doesn't necessarily mean the food is being given away or that you'll pay for it later — it could just mean someone else is picking up the tab. Second, in the digital realm, as we've seen, the main feedstocks of the information economy — storage, processing power, and bandwidth — are getting cheaper by the day. Two of the main scarcity functions of traditional economics — the marginal costs of manufacturing and distribution — are rushing headlong to zip. It's as if the restaurant suddenly didn't have to pay any food or labor costs for that lunch.
Está bien lo de las citas pseudo-eruditas. Siempre se ha sabido que citar a alguien considerado como inteligente en el entorno de tu audiencia le concederá ese atributo a tu propio discurso; pero el hecho cierto es que, a pesar de que el conocido premio nóbel publicaba a mediados de los años 1970 un libro con ese título, nunca quiso ser reconocido por acuñar esa popular afirmación, que se recoge en la historia de la "ciencia" económica, la ciencia ficción y el saber popular como un aforismo, muy anterior al ya fallecido economista.
Insisto en que la aportación es buena, pero tampoco hay que sacar las cosas de madre. Si lo pensamos en otros términos, los productos ofrecidos en esta economía digital tienen menos componente de bien y más de servicio, un desequilibrio que obedece a la marginalización del valor añadido como fuerza motriz de la competencia. Lo que no se puede (debe) hacer es buscar nuevas metáforas que se apoyen en una supuesta deficiencia de los modelos tradicionales, forzando su validez en otro escenario distinto del que los motivó. La "ciencia" económica (sí, las comillas son para pinchar a los amigos economistas) no ha dejado de plantearse sus propios fundamentos, tratando de reinventarse desde tiempos inmemoriales, aunque aun le quede mucho camino por recorrer.
El artículo, siempre desde el punto de vista del vividor profesional que suscribe estas breves líneas, merece unos minutos de nuestra atención y un nivel de reputación que reconozca la labor editorial de la cabecera que lo sustenta --sobre todo en este ámbito de la Red y la economía digital. Más allá de eso, queda la capacidad crítica de reflexión de la persona que lo lea; directamente relacionada con las decisiones que pueda tomar en su ámbito específico.
Al igual que ocurría con su anterior aventura editorial, me encuentro con un montón de trivialidades sacadas de contexto que, al mismo tiempo, concurren con un esfuerzo divulgador digno de mención que, con mucha probabilidad, encontrará un público (devoto) que le dará la relevancia que merece.
La estructura del artículo sigue lo que creo que es ya parte de un manual (no escrito) de cómo se deben redactar este tipo de micro-ensayos en este ámbito digital e inmediato. Eso incluye caso de estudio ejemplar, evocador y conocido en su generalidad + colección de ejemplos muy conocidos + lenguaje accesible plagado de tópicos y lugares comunes + referencias pseudo-intelectuales recurrentes.
Su aportación fundamental --que hay que saber valorar en su justa medida- es una taxonomía de esa economía de lo gratuito en la que, según el autor, toda empresa cuyo ámbito sea el ecosistema digital de la Red, caerá más tarde o más temprano.
"Freemium". What's free: Web software and services, some content. Free to whom: users of the basic version.
Advertising. What's free: content, services, software, and more. Free to whom: everyone.
Cross-subsidies. What's free: any product that entices you to pay for something else. Free to whom: everyone willing to pay eventually, one way or another.
Zero marginal cost. What's free: things that can be distributed without an appreciable cost to anyone. Free to whom: everyone.
Labor exchange. What's free: Web sites and services. Free to whom: all users, since the act of using these sites and services actually creates something of value.
Gift economy. What's free: the whole enchilada, be it open source software or user-generated content. Free to whom: everyone.
Espero que no me entienda mal el potencial lector de esta entrada. Es una aportación valiosa para un público objetivo importante, que toma decisiones sobre la base de este tipo de referencias. Aparte de esa aportación, las metáforas y analogías, aun siendo útiles para el público objetivo, podrían ofender a cualquier economista moderno con argumentos que, aunque acertados en su objetivo divulgativo, resultan demasiado superficiales para una reflexión posterior, e.g.
Surely economics has something to say about that?
It does. The word is externalities, a concept that holds that money is not the only scarcity in the world. Chief among the others are your time and respect, two factors that we've always known about but have only recently been able to measure properly. The "attention economy" and "reputation economy" are too fuzzy to merit an academic department, but there's something real at the heart of both.
Free shifts the economy from a focus on only that which can be quantified in dollars and cents to a more realistic accounting of all the things we truly value today.
Otros tópicos se salen tanto de la mínima rigurosidad requerida por las referencias, que valdría más evitarlos, e.g.
Milton Friedman himself reminded us time and time again that "there's no such thing as a free lunch". But Friedman was wrong in two ways. First, a free lunch doesn't necessarily mean the food is being given away or that you'll pay for it later — it could just mean someone else is picking up the tab. Second, in the digital realm, as we've seen, the main feedstocks of the information economy — storage, processing power, and bandwidth — are getting cheaper by the day. Two of the main scarcity functions of traditional economics — the marginal costs of manufacturing and distribution — are rushing headlong to zip. It's as if the restaurant suddenly didn't have to pay any food or labor costs for that lunch.
Está bien lo de las citas pseudo-eruditas. Siempre se ha sabido que citar a alguien considerado como inteligente en el entorno de tu audiencia le concederá ese atributo a tu propio discurso; pero el hecho cierto es que, a pesar de que el conocido premio nóbel publicaba a mediados de los años 1970 un libro con ese título, nunca quiso ser reconocido por acuñar esa popular afirmación, que se recoge en la historia de la "ciencia" económica, la ciencia ficción y el saber popular como un aforismo, muy anterior al ya fallecido economista.
Insisto en que la aportación es buena, pero tampoco hay que sacar las cosas de madre. Si lo pensamos en otros términos, los productos ofrecidos en esta economía digital tienen menos componente de bien y más de servicio, un desequilibrio que obedece a la marginalización del valor añadido como fuerza motriz de la competencia. Lo que no se puede (debe) hacer es buscar nuevas metáforas que se apoyen en una supuesta deficiencia de los modelos tradicionales, forzando su validez en otro escenario distinto del que los motivó. La "ciencia" económica (sí, las comillas son para pinchar a los amigos economistas) no ha dejado de plantearse sus propios fundamentos, tratando de reinventarse desde tiempos inmemoriales, aunque aun le quede mucho camino por recorrer.
El artículo, siempre desde el punto de vista del vividor profesional que suscribe estas breves líneas, merece unos minutos de nuestra atención y un nivel de reputación que reconozca la labor editorial de la cabecera que lo sustenta --sobre todo en este ámbito de la Red y la economía digital. Más allá de eso, queda la capacidad crítica de reflexión de la persona que lo lea; directamente relacionada con las decisiones que pueda tomar en su ámbito específico.
Etiquetas: business, chorradas, economics, internet
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