jueves, junio 05, 2008
Civilizando la banca
Ayer nos juntábamos unos pocos adeptos "dospuntocerianos" para atender, con una cerveza en la mano, a la presentación de algunos resultados del nuevo plan estratégico de la CAN, que se empiezan a sustanciar en la Red. Ocurría en el Irish Rover con motivo del lanzamiento hoy mismo del nuevo portal de Cajanavarra, dentro de su iniciativa de la "Banca Cívica".
Sorprendía ver a un puñado considerablemente joven de empleados de la CAN, de diversas áreas --tecnología, innovación, marketing- mezclados con algunos de eso que ahora llaman "influyentes 2.0" intentando generar un intercambio fluido de ideas sobre su implementación de las "canchas digitales" como un conjunto de comunidades virtuales.
Lo que ya no sorprendía tanto es el hilo argumental, las traspas con todas las "pegatinas" dos-punto-cero y el tipo de proyectos que componían la iniciativa en la Red: blogs internos para la capitalización del conocimiento corporativo, comunidad de blogs para dar visibilidad a los proyectos de acción social y cooperación al desarrollo en los que invierten el dinero de sus clientes, etc.
Tampoco sorprendían los comentarios de los asistentes, más que nada porque ya nos conocíamos todos ;-) El necesario titular que lanzaba JuanLu en forma de pregunta tenía más enjundia de la que se le supo dar: ¿Hasta qué punto influye la componente de comunidad y comunicación directa con los clientes en el cambio de la estrategia de comunicación de las empresas en la Red?
El concepto de cancha para la renovación de la red de oficinas que ha llevado a cabo la CAN es interesante. Su planteamiento para la reutilización de espacios por parte de una comunidad que nace y se crea presencial, física, vale la pena ser explotado en más profundidad también, sobre todo de cara a la definición y al lanzamiento de las canchas digitales, que no deberían ser nada más --y nada menos- que la dimensión "digital" de una sola realidad: la cancha, lo mismo que la biblioteca, o el aula, es una sola idea, multifacética. Es un error muy común desarrollar ambas cosas como proyectos separados, autónomos... Si bien es cierto que eso viene muy determinado por la estructura organizativa de las organizaciones empresariales y su reacción a la incursión de la Red en sus vidas.
La creación de espacios internos para poner en valor el conocimiento de tod@s mediante la colaboración en red sobre ese conocimiento compartido es otro lugar común. Suele cometerse un error de base, como es pensar que esas personas, que apenas comparten sus ideas en la máquina del café, lo van a hacer en una plataforma digital en la intranet corporativa. Se aplican presupuestos al despliegue de tal plataforma mucho antes de comenzar a invertir en el cambio de los propios flujos de comunicación e información dentro de la empresa. Los experimentos con blogosferas internas ya son comunes en más entidades bancarias: el caso de BBVA es notorio, aunque pueda adolecer de los mismos errores.
Es una buena señal, sin embargo, que un equipo como el que vimos ayer se exponga al escrutinio público de personas que saben bastante más que ellos de un montón de estos temas, aunque no conocen en absoluto en negocio bancario. Es también bueno ver cómo se plantean la existencia o no de un blog corporativo de la CAN.
No es tan bueno ver como se sigue moviendo la incorporación de "tecnologías" al ritmo de los titulares: es lo de siempre, tenemos Facebook, Twitter, un canal de televisión web... ¿Para qué? Tampoco está tan claro, precisamente por la insistencia en construir de forma independiente los entornos físico y digital, que el perfil del cliente que pertenece a las comunidades creadas alrededor de las canchas sea el del internauta intensivo que podría sacar más partido a las herramientas que se están poniendo a su disposición en la Red.
A las reflexiones de fondo se unía Rodolfo recordando, con mucho sentido, lo necesario que es cambiar, "reinventar" los conceptos básicos que rigen el negocio del banco, como es la clasificación de los perfiles crediticios de los clientes, incorporando, por ejemplo, parámetros que miren más al futuro y no al registro pasado de estadísticos de los que dispone la entidad.
En las ideas más frescas seguimos estando cortos también. Mientras la gente se sigue arrogando para sus propios pepetes los palabros que apuntan algunos gurús y analistas (P2P Money, Banca Móvil, etc.) resultaban especialmente reveladoras las propuestas de Ilde, más en la línea de lo que realmente es el negocio de un banco (o una caja) y que no es el dinero, sino la información: un espacio para los clientes donde compartir información sobre productos financieros y sus resultados reales; un procedimiento para permitir el préstamo entre particulares utilizando la información sobre perfil de crédito de los clientes que lo soliciten y/u ofrecer tales servicios como facilitadores de tal proceso de préstamo P2P.
En general, una buena impresión en lo que se refiere a la comunicación de la iniciativa, refrescante y cercana. Un montón de errores de libro, compartidos por todo el sector, pero presentados en un entorno que invita a la participación activa de más agentes en su solución: soluciones tontas a problemas estúpidos. Estoy seguro de que muchos otras entidades del mismo sector han dilapidado mucho más dinero en informes de palo sobre este escenario de "Banca 2.0" de lo que esta gente se ha pulido en montar una serie de plataformas y exponerlas al juicio de un público exigente, capaz y con ganas de hacer cosas.
Sorprendía ver a un puñado considerablemente joven de empleados de la CAN, de diversas áreas --tecnología, innovación, marketing- mezclados con algunos de eso que ahora llaman "influyentes 2.0" intentando generar un intercambio fluido de ideas sobre su implementación de las "canchas digitales" como un conjunto de comunidades virtuales.
Lo que ya no sorprendía tanto es el hilo argumental, las traspas con todas las "pegatinas" dos-punto-cero y el tipo de proyectos que componían la iniciativa en la Red: blogs internos para la capitalización del conocimiento corporativo, comunidad de blogs para dar visibilidad a los proyectos de acción social y cooperación al desarrollo en los que invierten el dinero de sus clientes, etc.
Tampoco sorprendían los comentarios de los asistentes, más que nada porque ya nos conocíamos todos ;-) El necesario titular que lanzaba JuanLu en forma de pregunta tenía más enjundia de la que se le supo dar: ¿Hasta qué punto influye la componente de comunidad y comunicación directa con los clientes en el cambio de la estrategia de comunicación de las empresas en la Red?
El concepto de cancha para la renovación de la red de oficinas que ha llevado a cabo la CAN es interesante. Su planteamiento para la reutilización de espacios por parte de una comunidad que nace y se crea presencial, física, vale la pena ser explotado en más profundidad también, sobre todo de cara a la definición y al lanzamiento de las canchas digitales, que no deberían ser nada más --y nada menos- que la dimensión "digital" de una sola realidad: la cancha, lo mismo que la biblioteca, o el aula, es una sola idea, multifacética. Es un error muy común desarrollar ambas cosas como proyectos separados, autónomos... Si bien es cierto que eso viene muy determinado por la estructura organizativa de las organizaciones empresariales y su reacción a la incursión de la Red en sus vidas.
La creación de espacios internos para poner en valor el conocimiento de tod@s mediante la colaboración en red sobre ese conocimiento compartido es otro lugar común. Suele cometerse un error de base, como es pensar que esas personas, que apenas comparten sus ideas en la máquina del café, lo van a hacer en una plataforma digital en la intranet corporativa. Se aplican presupuestos al despliegue de tal plataforma mucho antes de comenzar a invertir en el cambio de los propios flujos de comunicación e información dentro de la empresa. Los experimentos con blogosferas internas ya son comunes en más entidades bancarias: el caso de BBVA es notorio, aunque pueda adolecer de los mismos errores.
Es una buena señal, sin embargo, que un equipo como el que vimos ayer se exponga al escrutinio público de personas que saben bastante más que ellos de un montón de estos temas, aunque no conocen en absoluto en negocio bancario. Es también bueno ver cómo se plantean la existencia o no de un blog corporativo de la CAN.
No es tan bueno ver como se sigue moviendo la incorporación de "tecnologías" al ritmo de los titulares: es lo de siempre, tenemos Facebook, Twitter, un canal de televisión web... ¿Para qué? Tampoco está tan claro, precisamente por la insistencia en construir de forma independiente los entornos físico y digital, que el perfil del cliente que pertenece a las comunidades creadas alrededor de las canchas sea el del internauta intensivo que podría sacar más partido a las herramientas que se están poniendo a su disposición en la Red.
A las reflexiones de fondo se unía Rodolfo recordando, con mucho sentido, lo necesario que es cambiar, "reinventar" los conceptos básicos que rigen el negocio del banco, como es la clasificación de los perfiles crediticios de los clientes, incorporando, por ejemplo, parámetros que miren más al futuro y no al registro pasado de estadísticos de los que dispone la entidad.
En las ideas más frescas seguimos estando cortos también. Mientras la gente se sigue arrogando para sus propios pepetes los palabros que apuntan algunos gurús y analistas (P2P Money, Banca Móvil, etc.) resultaban especialmente reveladoras las propuestas de Ilde, más en la línea de lo que realmente es el negocio de un banco (o una caja) y que no es el dinero, sino la información: un espacio para los clientes donde compartir información sobre productos financieros y sus resultados reales; un procedimiento para permitir el préstamo entre particulares utilizando la información sobre perfil de crédito de los clientes que lo soliciten y/u ofrecer tales servicios como facilitadores de tal proceso de préstamo P2P.
En general, una buena impresión en lo que se refiere a la comunicación de la iniciativa, refrescante y cercana. Un montón de errores de libro, compartidos por todo el sector, pero presentados en un entorno que invita a la participación activa de más agentes en su solución: soluciones tontas a problemas estúpidos. Estoy seguro de que muchos otras entidades del mismo sector han dilapidado mucho más dinero en informes de palo sobre este escenario de "Banca 2.0" de lo que esta gente se ha pulido en montar una serie de plataformas y exponerlas al juicio de un público exigente, capaz y con ganas de hacer cosas.
Etiquetas: business, cajanavarra, CAN, web 2.0
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