Un mes cargado de eventos, presentaciones y compromisos profesionales me llevaba ayer a conducir una mesa redonda para clausurar la segunda edición de las Jornadas sobre la integración de las TIC en la Enseñanza organizadas en el CRIF de Las Acacias. La mesa, que organizaba a petición de Pepe Cuerva, una persona bien conocida en los ámbitos más activos de la profesión docente en lo que se refiere a la incorporación del cambio tecnológico a la práctica profesional, tenía la intención de presentar a los asistentes una visión amplia, heterogénea y alejada de los tópicos que pueblan los titulares de la prensa tradicional, acerca del tema de las jornadas; una tarea compleja que abordaba bajo el "sugerente" título de "¿Educamos o Enredamos?".
El caso es que, con el objetivo conseguido, con una participación activa considerable de la audiencia y lamentando no haber podido compartir con todos los ponentes las pertinentes cervezas de terraza, no dejaba de darle vueltas a algunas de las cuestiones que pusimos sobre la mesa susceptibles de un tratamiento más amplio y riguroso que el formato de la sesión no permitía. Además, descubro mientras lo pienso y repaso mis fuentes habituales de información y lectura que Fernando ha reflejado algunas de ellas, prometiendo volver sobre algunas otras en breve; algo que me anima a dedicar algo de tiempo a dejar aquí unos pocos puntos para otras tantas íes, o al revés.
Sobre la irrelevancia del contenido. Creo que Fernando lo aborda extensamente en su post; pero aun así es importante insistir aquí en este aspecto. El "contenido", instrumentalizados hoy a través de sus elementos componentes, los objetos educativos complejos que construimos a base de contenidos digitales en la Red, sigue siendo una pieza clave en el proceso de aprendizaje... Lo que sí ha ocurrido es que, en un escenario siempre en transición, con procesos formales, informales y no formales, tanto de enseñanza como de aprendizaje, que se cruzan en el tiempo y el espacio, el contenido ya no es el objeto central de tales procesos.
Sin ánimo de resultar academicista, la evolución del constructivismo cognitivo asociado habitualmente a Jean Piaget y el constructivismo social, tan manido a partir de los planteamientos de Vigotsky o sus implementaciones más o menos torpes desde el punto de vista de la teoría de la actividad de Engenström, nos ha llevado a considerar seriamente conceptos como el de conectivismo que, en pocas palabras, nos viene a desafiar con la aseveración de que "el conocimiento (en la Red) no reside en los nodos, sino en las conexiones".
Así las cosas, la complejidad de la situación nos obliga a considerar para nuestro análisis, al menos, tres elementos en constante interacción en el ámbito educativo: Contenidos, Infotecnologías y Personas. Tres elementos cuya dinámica da forma a un escenario que nos obliga a Escuchar, Enlazar, Compartir... para Influir/Aprender/Vender/Enseñar/Fidelizar/··· Contenidos educativos, que podemos convenir que lo sean por seguir los criterios de diseño de SCORM o porque nos han dado resultado en nuestros procesos no formales "dentro" del aula extendida; Infotecnologías entendidas como herramientas o servicios ofrecidos desde la nube informática que lo cubre todo y que pueden ir desde los institucionalizados LMS antaño tan populares, como el archiconocido Moodle, hasta las composiciones creativas de herramientas distribuidas que conforman los entornos personales de alumnos y/o docentes, según otras aproximaciones más cercanas.
Sobre nativos e inmigrantes y la retórica imperante en la Red podemos hablar hasta el agotamiento; pero, sin insistir en la pertinencia de esta u otra metáfora, el hecho cierto que debemos entender es que la conocida como brecha digital es multi-dimensional, siendo la generacional sólo una de muchas dimensiones que debemos comprender en su interacción con las demás. En lo que nos debe preocupar en el ámbito educativo, no es tan relevante la habilidad instrumental o la velocidad en la apropiación y desarrollo de tal habilidad en el manejo de los instrumentos que la tecnología nos ofrece.
Lo que de verdad es relevante es el hecho, demostrado parcialmente por las investigaciones neurofisiológicas recientes, de que el cerebro de nuestros "cachorros", de nuestros nativos si se prefiere, es funcionalmente diferente al nuestro, los viejos del lugar; es decir que muestra la activación de áreas distintas para la realización de las mismas tareas, por ejemplo las asociadas al proceso de aprendizaje. Ese hecho, observado reiteradamente e intuido hace ya tiempo por algunos pensadores, como es el caso de Fernando Sáez Vacas que lo acuñaba como "noomorfosis digital" hace ya casi cuatro años, debería ser suficiente para hacernos pensar que los procesos educativos tendrían que integrar ese cambio radical a la hora de implementar los elementos técnicos que refuercen la dinámica de un simplificado circuito información-conocimiento-acción, tal como lo planteaba hace casi dos décadas el propio Sáez Vacas, por ejemplo.
Tal como decía al comenzar nuestra sesión, el tema de la misma, hoy centrada en "redes sociales y educación" hace no muchos años se hubiera titulado "blogs y educación", o incluso podíamos hablar mañana de "móviles y educación"... De hecho, se puede observar esta evolución desde un punto de vista de la investigación tecnosocial (o sociotécnica según cómo se mire) releyendo algunos números de TELOS: en el cuaderno central del número 65, de octubre de 2004, analizábamos ampliamente el impacto del fenómeno blog; en el número 76, de julio de 2008, hacíamos lo propio, siguiendo un esquema similar, con las redes sociales; y hace apenas una semana, en el número 83, presentábamos en sociedad el dossier "Una Sociedad en Movilidad" centrado en el impacto social del móvil.
La enseñanza, como tanto otros ámbitos de actividad (económica) de nuestra sociedad (posindustrial), sufre una desintermediación creciente -en la charla ponía el ejemplo ilustrativo de las agencias de viaje o los periodistas y medios de información tradicionales. Lo mismo que la televisión va deshaciéndose de arcanos como la parrilla de programación, la escuela tendrá que afrontar el hecho de que las personas estamos aprendiendo, a cualquier edad, en todo momento, lugar y circunstancia, manteniendo en movimiento la dinámica de ese circuito interminable de "información-conocimiento-acción" que decía más arriba. De la misma manera que el tejido empresarial en la Red "abraza" los medios sociales y busca la mejor definición de sus estrategias de Marketing Inbound (ir a vender donde sé que está mi cliente), el entorno institucional que define nuestro sistema educativo se transformará -lo lleva haciendo, lentamente hace ya algún tiempo- atendiendo a las tensiones y resistencias entre Organización, Tecnología, Personas y Procesos Educativos (véase "Viejos y Nuevos Paradigmas Empresariales").
Es importante, finalmente, entender que la potencialidad tecnológica no tiene, por sí sola, el mismo "sabor" que nuestra realidad, "analogodigital" por definición; y que, a pesar de que podamos sacar de contexto sentencias más o menos afortunadas, aunque siempre bien aceptadas como recurso estético, de grandes pensadores como Stuart Mill o el teórico contemporáneo Paul Virilio, lo cierto es que tenemos mucho que hacer aun como Sociedad si queremos convertir esa "orgía de la conexión" que decía Verdú en un diálogo útil que nos permita reformular el propio concepto de "progreso" sobre unas bases [socio](infotecno)culturales aun por construir. Decía Fernando en la mesa que recordaba a Kant y su "Crítica de la Razón Pura"; a mi me ocurre que cuando miro la (i)realidad vigente me viene a la memoria la lectura de "El miedo a la libertad" de Erik Fromm como un retrato vívido de nuestra propia decadencia dibujado desde una especie de 'retrofuturo' chungo que nos espera a la vuelta de la esquina.
Para no convertir esto en una carrera que nos desvele quién es más hábil copiando y pegando referencias pseudo-intelectuales en un blog ;) sólo me queda recordar una conocida sentencia que sintetiza mi planteamiento. Decía José Ortega y Gasset "yo soy yo y mi circunstancia" y continuaba -esto es lo importante- "y si no la salvo a ella no me salvo yo". Hay que entender esto: lo que constituye hoy nuestra 'circum stantia', el escenario sociotécnico que nos rodea y que deberíamos convertir en estancia, confortable, habitable, humana; hay que interiorizar asimismo la relación simbiótica, sistémica que nos une a ella a modo de "cibionte" en proceso de gestación continua.
El caso es que, con el objetivo conseguido, con una participación activa considerable de la audiencia y lamentando no haber podido compartir con todos los ponentes las pertinentes cervezas de terraza, no dejaba de darle vueltas a algunas de las cuestiones que pusimos sobre la mesa susceptibles de un tratamiento más amplio y riguroso que el formato de la sesión no permitía. Además, descubro mientras lo pienso y repaso mis fuentes habituales de información y lectura que Fernando ha reflejado algunas de ellas, prometiendo volver sobre algunas otras en breve; algo que me anima a dedicar algo de tiempo a dejar aquí unos pocos puntos para otras tantas íes, o al revés.
Sobre la irrelevancia del contenido. Creo que Fernando lo aborda extensamente en su post; pero aun así es importante insistir aquí en este aspecto. El "contenido", instrumentalizados hoy a través de sus elementos componentes, los objetos educativos complejos que construimos a base de contenidos digitales en la Red, sigue siendo una pieza clave en el proceso de aprendizaje... Lo que sí ha ocurrido es que, en un escenario siempre en transición, con procesos formales, informales y no formales, tanto de enseñanza como de aprendizaje, que se cruzan en el tiempo y el espacio, el contenido ya no es el objeto central de tales procesos.
Sin ánimo de resultar academicista, la evolución del constructivismo cognitivo asociado habitualmente a Jean Piaget y el constructivismo social, tan manido a partir de los planteamientos de Vigotsky o sus implementaciones más o menos torpes desde el punto de vista de la teoría de la actividad de Engenström, nos ha llevado a considerar seriamente conceptos como el de conectivismo que, en pocas palabras, nos viene a desafiar con la aseveración de que "el conocimiento (en la Red) no reside en los nodos, sino en las conexiones".
Así las cosas, la complejidad de la situación nos obliga a considerar para nuestro análisis, al menos, tres elementos en constante interacción en el ámbito educativo: Contenidos, Infotecnologías y Personas. Tres elementos cuya dinámica da forma a un escenario que nos obliga a Escuchar, Enlazar, Compartir... para Influir/Aprender/Vender/Enseñar/Fidelizar/··· Contenidos educativos, que podemos convenir que lo sean por seguir los criterios de diseño de SCORM o porque nos han dado resultado en nuestros procesos no formales "dentro" del aula extendida; Infotecnologías entendidas como herramientas o servicios ofrecidos desde la nube informática que lo cubre todo y que pueden ir desde los institucionalizados LMS antaño tan populares, como el archiconocido Moodle, hasta las composiciones creativas de herramientas distribuidas que conforman los entornos personales de alumnos y/o docentes, según otras aproximaciones más cercanas.
Sobre nativos e inmigrantes y la retórica imperante en la Red podemos hablar hasta el agotamiento; pero, sin insistir en la pertinencia de esta u otra metáfora, el hecho cierto que debemos entender es que la conocida como brecha digital es multi-dimensional, siendo la generacional sólo una de muchas dimensiones que debemos comprender en su interacción con las demás. En lo que nos debe preocupar en el ámbito educativo, no es tan relevante la habilidad instrumental o la velocidad en la apropiación y desarrollo de tal habilidad en el manejo de los instrumentos que la tecnología nos ofrece.
Lo que de verdad es relevante es el hecho, demostrado parcialmente por las investigaciones neurofisiológicas recientes, de que el cerebro de nuestros "cachorros", de nuestros nativos si se prefiere, es funcionalmente diferente al nuestro, los viejos del lugar; es decir que muestra la activación de áreas distintas para la realización de las mismas tareas, por ejemplo las asociadas al proceso de aprendizaje. Ese hecho, observado reiteradamente e intuido hace ya tiempo por algunos pensadores, como es el caso de Fernando Sáez Vacas que lo acuñaba como "noomorfosis digital" hace ya casi cuatro años, debería ser suficiente para hacernos pensar que los procesos educativos tendrían que integrar ese cambio radical a la hora de implementar los elementos técnicos que refuercen la dinámica de un simplificado circuito información-conocimiento-acción, tal como lo planteaba hace casi dos décadas el propio Sáez Vacas, por ejemplo.
Tal como decía al comenzar nuestra sesión, el tema de la misma, hoy centrada en "redes sociales y educación" hace no muchos años se hubiera titulado "blogs y educación", o incluso podíamos hablar mañana de "móviles y educación"... De hecho, se puede observar esta evolución desde un punto de vista de la investigación tecnosocial (o sociotécnica según cómo se mire) releyendo algunos números de TELOS: en el cuaderno central del número 65, de octubre de 2004, analizábamos ampliamente el impacto del fenómeno blog; en el número 76, de julio de 2008, hacíamos lo propio, siguiendo un esquema similar, con las redes sociales; y hace apenas una semana, en el número 83, presentábamos en sociedad el dossier "Una Sociedad en Movilidad" centrado en el impacto social del móvil.
La enseñanza, como tanto otros ámbitos de actividad (económica) de nuestra sociedad (posindustrial), sufre una desintermediación creciente -en la charla ponía el ejemplo ilustrativo de las agencias de viaje o los periodistas y medios de información tradicionales. Lo mismo que la televisión va deshaciéndose de arcanos como la parrilla de programación, la escuela tendrá que afrontar el hecho de que las personas estamos aprendiendo, a cualquier edad, en todo momento, lugar y circunstancia, manteniendo en movimiento la dinámica de ese circuito interminable de "información-conocimiento-acción" que decía más arriba. De la misma manera que el tejido empresarial en la Red "abraza" los medios sociales y busca la mejor definición de sus estrategias de Marketing Inbound (ir a vender donde sé que está mi cliente), el entorno institucional que define nuestro sistema educativo se transformará -lo lleva haciendo, lentamente hace ya algún tiempo- atendiendo a las tensiones y resistencias entre Organización, Tecnología, Personas y Procesos Educativos (véase "Viejos y Nuevos Paradigmas Empresariales").
Es importante, finalmente, entender que la potencialidad tecnológica no tiene, por sí sola, el mismo "sabor" que nuestra realidad, "analogodigital" por definición; y que, a pesar de que podamos sacar de contexto sentencias más o menos afortunadas, aunque siempre bien aceptadas como recurso estético, de grandes pensadores como Stuart Mill o el teórico contemporáneo Paul Virilio, lo cierto es que tenemos mucho que hacer aun como Sociedad si queremos convertir esa "orgía de la conexión" que decía Verdú en un diálogo útil que nos permita reformular el propio concepto de "progreso" sobre unas bases [socio](infotecno)culturales aun por construir. Decía Fernando en la mesa que recordaba a Kant y su "Crítica de la Razón Pura"; a mi me ocurre que cuando miro la (i)realidad vigente me viene a la memoria la lectura de "El miedo a la libertad" de Erik Fromm como un retrato vívido de nuestra propia decadencia dibujado desde una especie de 'retrofuturo' chungo que nos espera a la vuelta de la esquina.
Para no convertir esto en una carrera que nos desvele quién es más hábil copiando y pegando referencias pseudo-intelectuales en un blog ;) sólo me queda recordar una conocida sentencia que sintetiza mi planteamiento. Decía José Ortega y Gasset "yo soy yo y mi circunstancia" y continuaba -esto es lo importante- "y si no la salvo a ella no me salvo yo". Hay que entender esto: lo que constituye hoy nuestra 'circum stantia', el escenario sociotécnico que nos rodea y que deberíamos convertir en estancia, confortable, habitable, humana; hay que interiorizar asimismo la relación simbiótica, sistémica que nos une a ella a modo de "cibionte" en proceso de gestación continua.
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