domingo, septiembre 19, 2010

Lecciones de un escéptico

Últimamente, la práctica profesional me ha llevado de vuelta al mundo de las reuniones interminables con intelectos atocinados a la espera de que su tiempo se agote y puedan continuar con su existencia socialmente aceptada... Aun siendo el potencial cliente por lo general parte del establishment, i.e. Gran Empresa e Instituciones Públicas, también he tenido contacto con algunas iniciativas empresariales en su fase de lanzamiento, startups al uso.

Uno de los ámbitos más visitados, todavía hoy, es el de los medios sociales (Social Media), en referencia a toda una amalgama de herramientas y servicios que mana de la nube informática, y su uso en beneficio de los objetivos empresariales; concretamente se suele caer en las posibilidades que ofrecen desde el punto de vista de la comunicación y el marketing. Se llega entonces al tercio del Social Media Marketing (SMM): el potencial cliente hace valer su posición para obtener unas horas gratis de consultoría... En fin, nada nuevo que no conozca el lector.

Una de esas recientes conversaciones, con una de esas startups, de base tecnológica, en el ámbito del SMM, me lleva a destacar aquí algunos elementos básicos que pueden ser de utilidad para unos y otras en el futuro. Lo haré contestando al empresario/emprendedor/recaudador-de-iva/···/ que, habiendo oído todo el ruido que se genera en la Red sobre las bondades de aquellos "medios sociales", interpela al experto/consultor/amiguete/···/ponga-aquí-el-lector-el-adjetivo-peyorativo-que-convenga para saber qué debería hacer su empresa en términos de SMM.
  1. La primero que necesitas es elaborar un plan de marketing completo. Ese plan debe contemplar desde la definición de la marca, con sus atributos, también los físicos que acompañen la comunicación en cualquier canal, un plan de producto detallado, con tiempos, plan de precios, público objetivo, etc. Si bien esta recomendación parece obvia, es importante el proceso de "elaboración" de ese plan de marketing, porque es el que te va a mostrar la mayor o menor relevancia -en cada etapa del lanzamiento así como en cada uno de los canales de distribución que se decidan abrir- de los medios sociales que, si bien son cada vez más una componente necesaria en la comunicación y el marketing, no tienen por qué representar el esfuerzo más sustancial en tu caso particular (y único).
  2. No es bueno dejarse llevar por la retórica del momento, ni por la propia del consultor de turno: si bien se ha convertido en un lugar común hablar, por ejemplo, del Community Manager, sus labores son las que siempre se le han asociado a un buen relaciones públicas, que ahora, como es obvio, necesita manejar otras herramientas en un escenario diferente; y eso sí es un elemento que se debe valorar (bajo la denominación que corresponda).
  3. De la misma forma, no es bueno dejarse llevar por los prejuicios acerca de determinado tipo de servicios y/o herramientas de uso más o menos extendido en la Red. Una manera de vencerlos es comenzar haciendo un uso "egoísta" y totalmente instrumental de l@s mism@s: puedes usar, por ejemplo, Twitter como un medio de obtener consultoría gratis de una legión de frikis irreflexivos que estarán encantados de ayudarte sólo por el placer de sentirse útiles.
  4. Hay muchas herramientas útiles en la Red para empezar a ver qué se dice del nombre de tu marca (puesto que ésta, la marca, probablemente sólo exista aun en tu cabeza). Hay servicios como Spezify o Whostalking para ver qué contenido hay en la Red relacionado con un nombre; o puedes usar namechk.com o ud.com (este incluye la búsqueda de marcas registradas) para ver la disponibilidad de el nombre de tu marca en los servicios y redes sociales más populares.

En cuanto a la selección de personal -una cuestión colateral que puede darse al hilo de este tipo de conversaciones- es bastante evidente hoy que también puedes sacar partido de los medios sociales: tanto Twitter, como LinkedIn, Xing o Viadeo son sitios donde encontrar a profesionales de este sector, especialmente relacionados con el Marketing y la Comunicación en Medios Sociales; además de la multitud de eventos presenciales que se celebran cada mes en Madrid: e.g. TwittMAD, Iniciador, Beers&blogs, Last Thursday, First Tuesday, The Monday Reading Club , etc., mucho más eficaces y discretas para la selección que un anuncio en infojobs, si bien pueden mostrarse más ineficientes en un primer momento si consideras el tiempo invertido y la cerveza ingerida :)

Aunque antaño no encontraba un caso claro de negocio para el uso de lo que yo siempre he llamado "cazafantasmas" en una selección de este tipo, en una startup, más allá de mis propios prejuicios, he tenido la oportunidad de ver de cerca cómo las circunstancias del escenario económico y empresarial sí que aconsejan valorar esta posibilidad, dado que los tópicos sobre su operativa y sus honorarios han sufrido una severa revisión, como cualquier otra actividad empresarial.

La recomendación para esas startups que se encuentren con la necesidad de incorporar personas de responsabilidad a la empresa es que lo valoren: estoy seguro de que sólo considerando las horas dedicadas a entrevistas por parte del equipo fundacional, además de la falta de experiencia, superarán el precio de un consultor de RR.HH. y aconsejarán respectivamente su consideración, aunque sólo sea en términos de un análisis básico coste-beneficio; y, más allá de este argumento tan trivial, es también evidente que para seleccionar lo que debería ser un "compañero de viaje" más que un simple empleado, necesitas tener en mente otras consideraciones que no sean las estrictamente económicas o de entendimiento personal con el candidato.

En caso de que decidas buscar la ayuda de una de esas consultoras -hay muchas pymes y gabinetes pequeños más allá de los cuatro nombres que aparecen en los periódicos- es aconsejable que te fijes en algunos parámetros básicos que deben formar parte del servicio que te ofrezcan:
  1. Una metodología consistente para el desarrollo de los procesos de selección, que deben explicarte punto por punto.
  2. Una descripción del proceso, de cada una de sus fases, de sus tiempos (mín. y Máx.) y de los papeles que vais a jugar en las mismas el consultor y tú.
  3. Garantías de resultado que, típicamente, consisten en establecer un periodo de prueba del candidato, abriendo una nueva selección sin coste añadido en caso de que el candidato elegido salga antes de la empresa.
No quiero sentar cátedra con esto; sólo seguir compartiendo errores, aciertos y conocimiento con los medios que la Red nos ofrece para seguir construyendo...