Cinco años después de que Luis Rull nos anunciara en Madrid, en el marco de la inauguración de la primera edición de "Blogs. La Conversación", el lanzamiento del "Evento Blog España", me encuentro con su propuesta para reflexionar con los asistentes al EBE 2010 acerca de "la soledad del bloguero de fondo".
Al igual que Benito Castro al redactar la entrada que anunciaba mi participación, me pregunto si la decisión se ha tomado porque doy el perfil como "bloguero de fondo", si es que existe tal concepto o si acaso merece la pena acuñarlo. Yo creo que se trata más bien de otro disparo certero sobre el indefenso cadáver de la profundidad, uno de los enemigos con los que Baricco decía enfrentarse en metafórico duelo en su reciente revisión de los bárbaros.
Ha pasado ya un lustro, un puñado de años para algunos, toda una vida en tiempo Internet, un tiempo "denso", para otros. La urgencia instrumental y lo apresurado de la retórica del momento, hace necesario que nos tomemos este momento para reflexionar -ya que hemos decidido tomar parte activa en la construcción de esta sociedad de la información- sobre lo que hemos hecho, sobre lo que ha pasado y sobre lo que vamos a hacer y lo que va a pasar.
A lo largo de estos años, hemos convertido a los blogs, otrora postulados como EL instrumento definitivo para el cambio (tecno)social, en "simples" medios de información al uso o canales publicitarios renovados; mientras, los medios para la relación, la información y la comunicación (medios sociales o Social Media) se consolidan como EL objetivo de los profesionales del marketing y de la publicidad. La retórica del momento nos ha llevado del reino del SEO (Search Engine Optimization) a la maldición del Comunity Manager, en el imperio del Social Media Marketing... ¿Hemos cambiado algo?
En cierta forma, tal como afirman algunos pensadores, estamos construyendo una sociedad del conocimiento (muy discutible) "más instrumental que mental". Sin pretender volver a los lugares comunes que con ironía nos recordaban los geniales Les Luthiers afirmando que "cualquier tiempo pasado fue anterior", sí creo que la actividad del "bloguero de fondo" -concepto sobre el que volveré más abajo- es una cuestión de "actitud"; y citando a uno de mis referentes intelectuales más cercanos, Loquillo:
Al igual que Benito Castro al redactar la entrada que anunciaba mi participación, me pregunto si la decisión se ha tomado porque doy el perfil como "bloguero de fondo", si es que existe tal concepto o si acaso merece la pena acuñarlo. Yo creo que se trata más bien de otro disparo certero sobre el indefenso cadáver de la profundidad, uno de los enemigos con los que Baricco decía enfrentarse en metafórico duelo en su reciente revisión de los bárbaros.
Ha pasado ya un lustro, un puñado de años para algunos, toda una vida en tiempo Internet, un tiempo "denso", para otros. La urgencia instrumental y lo apresurado de la retórica del momento, hace necesario que nos tomemos este momento para reflexionar -ya que hemos decidido tomar parte activa en la construcción de esta sociedad de la información- sobre lo que hemos hecho, sobre lo que ha pasado y sobre lo que vamos a hacer y lo que va a pasar.
A lo largo de estos años, hemos convertido a los blogs, otrora postulados como EL instrumento definitivo para el cambio (tecno)social, en "simples" medios de información al uso o canales publicitarios renovados; mientras, los medios para la relación, la información y la comunicación (medios sociales o Social Media) se consolidan como EL objetivo de los profesionales del marketing y de la publicidad. La retórica del momento nos ha llevado del reino del SEO (Search Engine Optimization) a la maldición del Comunity Manager, en el imperio del Social Media Marketing... ¿Hemos cambiado algo?
En cierta forma, tal como afirman algunos pensadores, estamos construyendo una sociedad del conocimiento (muy discutible) "más instrumental que mental". Sin pretender volver a los lugares comunes que con ironía nos recordaban los geniales Les Luthiers afirmando que "cualquier tiempo pasado fue anterior", sí creo que la actividad del "bloguero de fondo" -concepto sobre el que volveré más abajo- es una cuestión de "actitud"; y citando a uno de mis referentes intelectuales más cercanos, Loquillo:
... no olvides, no traiciones
lo que siempre te ha hecho vivir
no olvides, no traiciones
lo que llevas muy dentro de ti
porque no muere jamas tu rock & roll actitud
No creo que exista tal cosa llamada 'bloguer@'; tampoco creo que una persona se deba definir como "bloguero", ni aspiracional, ni aficionado, ni profesional. Hablábamos hace años, al hilo de una entrada de Löic Lemeur -promotor del evento que inspirara el lanzamiento de EBE, Le Blogs, convertido con buen criterio en Le Web años más tarde- de la aparición de una cierta "blogocultura". Salvando la evidente ironía, rayana en el sarcasmo, que impregnaba su simple formulación, esa blogocultura hablaba -entre otras cosas- del cultivo con fruición de ciertos valores, como la "generosidad", la "honestidad", la "profesionalidad", la "humanidad"... una cuestión, una vez más, de actitud.
La actividad de fondo que nos corresponde, como miembros activos de una sociedad (aspiracional, casi utópica) del conocimiento, es la intelectual. Esa actividad implica construir -no siempre de forma consciente- circuitos cognitivos, e.g. información - acción -reflexión - conocimiento - más información. Una actividad que siempre ha estado marcada por la naturaleza reticular de nuestro cerebro, de "la cosa húmeda", nombre, si recordáis, de un conocido blog. Hoy disponemos de más instrumentos para conectar personas, ideas, proyectos, empresas, etc.; y para construir nuevas narrativas, conversaciones, historias, diálogos, etc. Eso nos permite ampliar nuestro discurso en términos de alcance, de escala y de conectividad.
Es en ese sentido que podemos hablar del "bloguero de fondo", como simple metáfora referida a un humanista preocupado, en este caso particular, por el hombre y la técnica; y será probablemente en ese sentido en el que aborde la "soledad" de esta actividad; la de pensar nuestra sociedad de la información, en la que seguramente tendremos que abordar, también, la "soledad de la información" de la que nos hablaba Fernando.
Soledad, sí; pero -apoyándome en su segunda acepción en la vigésima segunda edición del DRAE, "Lugar desierto, o tierra no habitada"- encarnada en compromiso e ilusión por el proyecto compartido de la construcción de una sociedad de la información para todos, pensando la Red como ese lugar que debemos hacer "confortable" en palabras de Antonio Rodríguez de las Heras.
Hablaremos de herramientas, de emprendizaje, de cotidianeidad y de convivencialidad, elementos que nos permitirán reflexionar sobre esa "alucinación colectiva" que llamamos realidad, acercándonos un poco más al conocimiento de nuestra propia circunstancia... Es probable que incluso consigamos dilucidar entre todos si, tal y como sostenía otro referente intelectual de su tiempo, Dean Martin, somos sólo "el fenómeno del momento".
La actividad de fondo que nos corresponde, como miembros activos de una sociedad (aspiracional, casi utópica) del conocimiento, es la intelectual. Esa actividad implica construir -no siempre de forma consciente- circuitos cognitivos, e.g. información - acción -reflexión - conocimiento - más información. Una actividad que siempre ha estado marcada por la naturaleza reticular de nuestro cerebro, de "la cosa húmeda", nombre, si recordáis, de un conocido blog. Hoy disponemos de más instrumentos para conectar personas, ideas, proyectos, empresas, etc.; y para construir nuevas narrativas, conversaciones, historias, diálogos, etc. Eso nos permite ampliar nuestro discurso en términos de alcance, de escala y de conectividad.
Es en ese sentido que podemos hablar del "bloguero de fondo", como simple metáfora referida a un humanista preocupado, en este caso particular, por el hombre y la técnica; y será probablemente en ese sentido en el que aborde la "soledad" de esta actividad; la de pensar nuestra sociedad de la información, en la que seguramente tendremos que abordar, también, la "soledad de la información" de la que nos hablaba Fernando.
Soledad, sí; pero -apoyándome en su segunda acepción en la vigésima segunda edición del DRAE, "Lugar desierto, o tierra no habitada"- encarnada en compromiso e ilusión por el proyecto compartido de la construcción de una sociedad de la información para todos, pensando la Red como ese lugar que debemos hacer "confortable" en palabras de Antonio Rodríguez de las Heras.
Hablaremos de herramientas, de emprendizaje, de cotidianeidad y de convivencialidad, elementos que nos permitirán reflexionar sobre esa "alucinación colectiva" que llamamos realidad, acercándonos un poco más al conocimiento de nuestra propia circunstancia... Es probable que incluso consigamos dilucidar entre todos si, tal y como sostenía otro referente intelectual de su tiempo, Dean Martin, somos sólo "el fenómeno del momento".
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada