Ayer, puntualmente antes del verano, después de una década -¡y vaya década!- los amigos de Fundación Orange, con Manuel -a.k.a. Manolo- Gimeno al frente presentaban en sociedad su edición anual del informe eEspaña. Una edición, la de este año, muy especial que iba acompañada de un complemento multimedia conmemorativo que vale la pena repasar con cariño: al menos el mismo que han (hemos) puesto l@s autores que han (hemos) contado con la confianza de Manolo y su equipo: como muestra destaco aquí el último de los 'macrotwits' de ese conmemorativo especial, cuya autoría se ha arrogado "Fundación Orange".
Efectivamente, puede parecer que España (las dos) se ha(n) dado la vuelta tras una década de transformación, de retrotendencias superadas en mayor o menor medida y algunos objetivos que han quedado en el olvido: de alguna forma, recordando la reciente victoria futbolera (y futbolística incluso) de nuestros representantes en el Campeonato Mundial de Sudáfrica 2010, podemos decir que ya podemos olvidarnos de Portugal... y de Lisboa :)
El caso es que ayer, durante la presentación del informe, no dejaba de darle vueltas a una idea que me ronda la cabeza de cuando en cuando y es la forma en que estamos abordando los cambios tecnológicamente mediados a que nos enfrentamos en este proceso de construcción de una sociedad de la información más o menos sostenible.
Hablamos de "e-loquesea" o de "loquesea-dospuntocero"; e incluso siendo un poco más rigurosos, hablamos, por ejemplo, de aprendizaje mejorado mediante la tecnología (TEL, Technology Enhanced Learning), o de Educación 2.0... En realidad, si queremos convertirnos en cambio y darle la vuelta, literalment, a la situación de complejidad que se nos presenta en este nuevo escenario sociotécnico -la infociudad- deberíamos hablar de cómo se redefinen la Educación, la Salud, ..., "loquesea", en un contexto en el que las (info)tecnologías forman parte de nuestra vida cotidiana; de lo contrario seguiremos cayendo en errores repetitivos que convierten a la herramienta en objetivo de nuestras actuaciones políticas y de planificación estratégica, de lo cual tenemos un ejemplo cercano en la definición estratégica del Plan Avanza y su re-edición continuista definida sobre criterios puramente financieros considerablemente coartados por el contexto socioeconómico.
El criterio de apropiación social de las tecnologías -de las infotecnologías también- se ha obviado con demasiada ligereza. El término de "convivencialidad", neologismo que introducía el polémico pedagogo de origen austriaco Iván Illich en los años 1970 -y que da nombre a una de sus obras, publicada en español por Barral en 1975- conocido en ciertas instancias por su aclamada "La Sociedad Desescolarizada", podría constituir una herramienta intelectual poderosísima para repensar nuestra tecnología -o mejor nuestra actual visión industrialista- de las (info)tecnologías en términos de equidad y austeridad, también relacionados ya en la obra de Illich y que en su sentido más instrumental y superficial encuentran ya algún reflejo en la usabilidad y la sostenibilidad... Recordando que "convivencial es la herramienta, no el hombre", en palabras de Illich.
Una reflexión interesante para empezar a repensar estas cuestiones, sin llegar a un estudio en profundidad de Illich, es la contribución de Fernando Sáez Vacas -que ya ha dado algunas pistas sobre ese término- al especial conmemorativo de Fundación Orange, "Una Sociedad del Conocimiento progresivamente más instrumental que mental".
El caso es que ayer, durante la presentación del informe, no dejaba de darle vueltas a una idea que me ronda la cabeza de cuando en cuando y es la forma en que estamos abordando los cambios tecnológicamente mediados a que nos enfrentamos en este proceso de construcción de una sociedad de la información más o menos sostenible.
Hablamos de "e-loquesea" o de "loquesea-dospuntocero"; e incluso siendo un poco más rigurosos, hablamos, por ejemplo, de aprendizaje mejorado mediante la tecnología (TEL, Technology Enhanced Learning), o de Educación 2.0... En realidad, si queremos convertirnos en cambio y darle la vuelta, literalment, a la situación de complejidad que se nos presenta en este nuevo escenario sociotécnico -la infociudad- deberíamos hablar de cómo se redefinen la Educación, la Salud, ..., "loquesea", en un contexto en el que las (info)tecnologías forman parte de nuestra vida cotidiana; de lo contrario seguiremos cayendo en errores repetitivos que convierten a la herramienta en objetivo de nuestras actuaciones políticas y de planificación estratégica, de lo cual tenemos un ejemplo cercano en la definición estratégica del Plan Avanza y su re-edición continuista definida sobre criterios puramente financieros considerablemente coartados por el contexto socioeconómico.
El criterio de apropiación social de las tecnologías -de las infotecnologías también- se ha obviado con demasiada ligereza. El término de "convivencialidad", neologismo que introducía el polémico pedagogo de origen austriaco Iván Illich en los años 1970 -y que da nombre a una de sus obras, publicada en español por Barral en 1975- conocido en ciertas instancias por su aclamada "La Sociedad Desescolarizada", podría constituir una herramienta intelectual poderosísima para repensar nuestra tecnología -o mejor nuestra actual visión industrialista- de las (info)tecnologías en términos de equidad y austeridad, también relacionados ya en la obra de Illich y que en su sentido más instrumental y superficial encuentran ya algún reflejo en la usabilidad y la sostenibilidad... Recordando que "convivencial es la herramienta, no el hombre", en palabras de Illich.
Una reflexión interesante para empezar a repensar estas cuestiones, sin llegar a un estudio en profundidad de Illich, es la contribución de Fernando Sáez Vacas -que ya ha dado algunas pistas sobre ese término- al especial conmemorativo de Fundación Orange, "Una Sociedad del Conocimiento progresivamente más instrumental que mental".

