lunes, septiembre 27, 2010

Existencia sin sombra, ¿realidad sin sentido?

Entre los titulares que repasaba esta mañana encontraba una de tantas "cadaunadas" del incansable Enzo Abbagliati que conseguía alejarme por un momento de la habitual superficialidad de mi triste existencia profesional, para profundizar en el insondable sinsentido de la vida tal como la entendemos en esta parte del mundo.

Alessandro Baricco

Reproducía Enzo la versión en castellano de un reciente ensayo que publicaba la versión en italiano de Wired, "I nuovi barbari", firmado, como no podía ser de otra forma, por Alessandro Baricco, conocido por su ensayo de 2006, aparecido dos años más tarde en castellano, "Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación", que editara Anagrama.

Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación

El conocido ensayista italiano se coloca en un futuro cercano, 2026, para dedicar una reflexión a la caída de uno de sus metafóricos enemigos, "la profundidad". Baricco nos describe el proceso que nos ha llevado a buscar el sentido de nuestras vidas en una existencia "sin sombra de profundidad", en la superficie de nuestra nueva realidad. Pese a las primeras críticas que argumentan una profunda decadencia de la especie, lo que nos propone Alessandro es la consideración de ese proceso como un logro histórico: "La reinvención de la superficialidad como lugar del sentido es una de las empresas que hemos cumplido: un trabajito de artesanía espiritual que pasará a la historia".

Trata de mostrarlo como una aproximación distinta, diferente de lo que nos enseñaron en la escuela, propia de una nueva generación, "Para las personas incapaces de estar quietas y concentrarse, pero que a cambio son veloces en su movimiento y en conectar fragmentos, el campo abierto de la superficie parece la sede ideal donde jugarse el partido de la vida". Una nueva percepción de la realidad que, si bien aspira al mismo sentido, se construye a partir de elementos estéticos, a partir de la experimentación: "... una técnica de la percepción de la realidad que busca de forma sistemática la simultaneidad y superposición de los estímulos: es aquello que nosotros llamamos experimentar".

Una generación que experimenta, en la superficie, con nuevos formatos, con narrativas distintas y herramientas novedosas: "De estos bárbaros estamos recibiendo una paginación del mundo adaptada a los ojos que tenemos, un diseño mental apropiado a nuestros cerebros"; una experimentación que les lleva a moverse de forma errática entre lo personal y lo colectivo, reinventando el propio concepto de multitud, "Se mueven en bandadas, guiados de un revolucionario instinto hacia creaciones colectivas y sobrepersonales, y por esto me recuerdan las multitudes sin nombre de los copistas medievales: en su extraño modo, están copiando la gran biblioteca en la lengua que es nuestra".

Lo realmente relevante de esta reflexión de Baricco -al menos para el que suscribe estas líneas- es que se plantea desde la perspectiva de un futurible razonablemente cercano, usando las mismas herramientas intelectuales que buscaban el sentido de las cosas en la profundidad de los argumentos que servían al lento proceso de reflexión; además de que lo plantea como una "mutación" cultural más que como el resultado de un proceso de Coevolución Humanidad-Tecnología.

Creo que la reflexión sobre estos aspectos es necesaria y relevante; es por eso que me he molestado en recoger en esta breve entrada unos pocos aspectos que puedan servir para sustentar el debate inexistente en una sociedad (i)reflexiva.

martes, septiembre 21, 2010

Ocupado

Hoy, recordando la multitud de desencuentros con los que me he encontrado profesionalmente estos últimos años y sufriendo el Real-Time-Spamming del encuentro de hoy organizado por Fundación Telefónica para glosar las bondades de la "profesión" de 'blogger', que se desarrolla en el marco de su ciclo "Internet y las nuevas tecnologías crean nuevas profesiones", me ha dado por pensar en mi errática trayectoria profesional y el significado, también errático, de un concepto un tanto difuso, el trabajo que, a pesar de Rifkin, no se ha acabado ni parece que lo vaya a hacer hasta el siguiente clic del reloj del largo ahora.

Si hacemos el siempre agradecido aunque nunca bien ponderado ejercicio de consultar nuestro vetusto diccionario de la RAE (en su vigésima segunda edición) encontramos algunos elementos interesantes para la reflexión (destaco en negrita las acepciones relevantes a tal efecto).

ocupación.

(Del lat. occupatĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de ocupar u ocuparse.

2. f. Trabajo o cuidado que impide emplear el tiempo en otra cosa. U. m. en pl.

3. f. Trabajo, empleo, oficio.


oficio.

(Del lat. officĭum).

1. m. Ocupación habitual.


trabajo.

1. m. Acción y efecto de trabajar.

2. m. Ocupación retribuida.


empleo.

1. m. Acción y efecto de emplear.

2. m. Ocupación, oficio.


profesión.

(Del lat. professĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de profesar.

2. f. Ceremonia eclesiástica en que alguien profesa en una orden religiosa.

3. f. Empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución.


facultad.

(Del lat. facultas, -ātis).

1. f. Aptitud, potencia física o moral. U. m. en pl.


profesionalidad.

1. f. Cualidad de la persona u organismo que ejerce su actividad con relevante capacidad y aplicación.



Fijémonos, para empezar, en que algo que nos impide emplear el tiempo en otra cosa (limitación implícita de nuestro recurso más escaso, el tiempo) se define como ocupación; si esta se convierte en habitual es un oficio; que una vez retribuido se define como trabajo.

Resulta también especialmente relevante el hecho de que sólo aparece la aptitud para la realización de la actividad que es motivo de ocupación cuando hablamos de una profesión, que no implica el desempeño habitual de tal ocupación, aunque sí el hecho de que sea retribuida. Más interesante resulta el hecho de que la profesionalidad, como cualidad de una persona, no se asocie necesarimente al desempeño de un trabajo o una profesión, sino a la capacidad o aplicación de que esa persona hace gala en el desarrollo de una determinada actividad, que tampoco ha de ser una ocupación habitual.

En estos términos, ¿es la profesionalidad con la que se desempeña, en ocasiones, esta actividad la que puede legitimarla como profesión; o es el hecho de que sea, en ocasiones, una actividad retribuida? (sí; es sarcasmo)

lunes, septiembre 20, 2010

Transferencia

No sé bien por qué, pero siempre me llamó la atención la denominación de uno de los órganos (por lo general) más oscuros del entramado institucional de la Universidad, las OTRI (Oficinas para la Transferencia de los Resultados de Investigación). Interesante denominación. ¿Resultados? ¿Qué resultados? ¿Investigación? ¿Transferencia a quién o a qué, a la Sociedad, a la Empresa quizás? Siempre me resultó un tanto incomprensible y bastante ridículo cuando mi rutina profesional me acercaba a las labores que, en pocas ocasiones, trascendían más allá de los despachos del rectorado.

Lejos de dedicarme a depurar la extraña naturaleza de tales órganos de nuestra vetusta institución, quiero dedicar unos pocos párrafos a reflexionar alrededor de la naturaleza de esa necesaria "transferencia" de resultados, conocimientos, ideas, información, etc. Desde mi punto de vista, las crecientes posibilidades que hoy ofrece la Red nos permiten obviar la naturaleza, funciones y resultados, valga la redundancia, de las diferentes OTRI que en el mundo ha habido y habrá, para empezar a pensar en serio en la transferencia (social) del propio proceso de creación, invención, ideación, innovación tecnocientífica a la propia Sociedad.

El germen de tal reflexión -aparentemente muy naíf- repetido ya en sucesivos esfuerzos más o menos conformes con el statu quo reinante, proviene de la formulación extendida de la retórica más aceptada e innovadora, la del I+D+i, en la que un -desconocido para mi- divulgador local hablaba de la necesidad de desarrollar una verdadera actividad de I+D+i+d, con "d" minúscula de "divulgación", "difusión", "diseminación".

La noche de los investigadores

Años de propuestas estériles, esfuerzos mal dirigidos e incomprensión a raudales en mi propia universidad -achacables, como es obvio, a mi propia incapacidad- vuelven a manifestarse al recibir a la salida del suburbano madrileño un panfleto publicitario de "la noche de los investigadores": una iniciativa que extiende el formato de la ¿exitosa? "noche en blanco" al ámbito investigador, absolutamente desconocido desde el putno de vista social en nuestro país, entre otros muchos.

Al comprobar lo lamentable de la situación me pregunta por qué será tan difícil entender la importancia de un proceso de generación de conocimiento e innovación socialmente sostenible ,en un escenario en el que hemos cercenado, prácticamente, todo atributo utilizable de tales conceptos, al arrastrarlos por el barro de la incompetencia a lo largo de varias décadas con total conocimiento de causa.

NO. No se trata de "transferir" los resultados de la investigación a los agentes sociales (y por tanto económicos), sino de hacerlos formar parte integrante de un proceso creativo más amplio y comprometido socialmente. ¿Cómo? "Empoderando" -si se me permite usar el palabro- a todos y cada uno de los actores directamente involucrados en tal proceso: es decir, no me vale disponer de un grupo puntero de investigación cuyo único contacto con el contexto socio-económico que le confiere cierta realidad de su existencia sea un presupuesto subsidiado por varias instituciones nacionales, regionales o incluso supraregionales.

Se trata, creo yo, de reivindicar el papel social de la tecnociencia (moderna). Eso se hace de muchas formas, en diferentes momentos. La divulgación tecnocientífica es una; también por la vía de los personajes mediáticos habituales pero, cada vez más, sobre todo, reclamando el propio papel del investigador en esta depauperada sociedad de la desinformación; no un día, sino todos y cada uno de los días del año.

domingo, septiembre 19, 2010

Lecciones de un escéptico

Últimamente, la práctica profesional me ha llevado de vuelta al mundo de las reuniones interminables con intelectos atocinados a la espera de que su tiempo se agote y puedan continuar con su existencia socialmente aceptada... Aun siendo el potencial cliente por lo general parte del establishment, i.e. Gran Empresa e Instituciones Públicas, también he tenido contacto con algunas iniciativas empresariales en su fase de lanzamiento, startups al uso.

Uno de los ámbitos más visitados, todavía hoy, es el de los medios sociales (Social Media), en referencia a toda una amalgama de herramientas y servicios que mana de la nube informática, y su uso en beneficio de los objetivos empresariales; concretamente se suele caer en las posibilidades que ofrecen desde el punto de vista de la comunicación y el marketing. Se llega entonces al tercio del Social Media Marketing (SMM): el potencial cliente hace valer su posición para obtener unas horas gratis de consultoría... En fin, nada nuevo que no conozca el lector.

Una de esas recientes conversaciones, con una de esas startups, de base tecnológica, en el ámbito del SMM, me lleva a destacar aquí algunos elementos básicos que pueden ser de utilidad para unos y otras en el futuro. Lo haré contestando al empresario/emprendedor/recaudador-de-iva/···/ que, habiendo oído todo el ruido que se genera en la Red sobre las bondades de aquellos "medios sociales", interpela al experto/consultor/amiguete/···/ponga-aquí-el-lector-el-adjetivo-peyorativo-que-convenga para saber qué debería hacer su empresa en términos de SMM.
  1. La primero que necesitas es elaborar un plan de marketing completo. Ese plan debe contemplar desde la definición de la marca, con sus atributos, también los físicos que acompañen la comunicación en cualquier canal, un plan de producto detallado, con tiempos, plan de precios, público objetivo, etc. Si bien esta recomendación parece obvia, es importante el proceso de "elaboración" de ese plan de marketing, porque es el que te va a mostrar la mayor o menor relevancia -en cada etapa del lanzamiento así como en cada uno de los canales de distribución que se decidan abrir- de los medios sociales que, si bien son cada vez más una componente necesaria en la comunicación y el marketing, no tienen por qué representar el esfuerzo más sustancial en tu caso particular (y único).
  2. No es bueno dejarse llevar por la retórica del momento, ni por la propia del consultor de turno: si bien se ha convertido en un lugar común hablar, por ejemplo, del Community Manager, sus labores son las que siempre se le han asociado a un buen relaciones públicas, que ahora, como es obvio, necesita manejar otras herramientas en un escenario diferente; y eso sí es un elemento que se debe valorar (bajo la denominación que corresponda).
  3. De la misma forma, no es bueno dejarse llevar por los prejuicios acerca de determinado tipo de servicios y/o herramientas de uso más o menos extendido en la Red. Una manera de vencerlos es comenzar haciendo un uso "egoísta" y totalmente instrumental de l@s mism@s: puedes usar, por ejemplo, Twitter como un medio de obtener consultoría gratis de una legión de frikis irreflexivos que estarán encantados de ayudarte sólo por el placer de sentirse útiles.
  4. Hay muchas herramientas útiles en la Red para empezar a ver qué se dice del nombre de tu marca (puesto que ésta, la marca, probablemente sólo exista aun en tu cabeza). Hay servicios como Spezify o Whostalking para ver qué contenido hay en la Red relacionado con un nombre; o puedes usar namechk.com o ud.com (este incluye la búsqueda de marcas registradas) para ver la disponibilidad de el nombre de tu marca en los servicios y redes sociales más populares.

En cuanto a la selección de personal -una cuestión colateral que puede darse al hilo de este tipo de conversaciones- es bastante evidente hoy que también puedes sacar partido de los medios sociales: tanto Twitter, como LinkedIn, Xing o Viadeo son sitios donde encontrar a profesionales de este sector, especialmente relacionados con el Marketing y la Comunicación en Medios Sociales; además de la multitud de eventos presenciales que se celebran cada mes en Madrid: e.g. TwittMAD, Iniciador, Beers&blogs, Last Thursday, First Tuesday, The Monday Reading Club , etc., mucho más eficaces y discretas para la selección que un anuncio en infojobs, si bien pueden mostrarse más ineficientes en un primer momento si consideras el tiempo invertido y la cerveza ingerida :)

Aunque antaño no encontraba un caso claro de negocio para el uso de lo que yo siempre he llamado "cazafantasmas" en una selección de este tipo, en una startup, más allá de mis propios prejuicios, he tenido la oportunidad de ver de cerca cómo las circunstancias del escenario económico y empresarial sí que aconsejan valorar esta posibilidad, dado que los tópicos sobre su operativa y sus honorarios han sufrido una severa revisión, como cualquier otra actividad empresarial.

La recomendación para esas startups que se encuentren con la necesidad de incorporar personas de responsabilidad a la empresa es que lo valoren: estoy seguro de que sólo considerando las horas dedicadas a entrevistas por parte del equipo fundacional, además de la falta de experiencia, superarán el precio de un consultor de RR.HH. y aconsejarán respectivamente su consideración, aunque sólo sea en términos de un análisis básico coste-beneficio; y, más allá de este argumento tan trivial, es también evidente que para seleccionar lo que debería ser un "compañero de viaje" más que un simple empleado, necesitas tener en mente otras consideraciones que no sean las estrictamente económicas o de entendimiento personal con el candidato.

En caso de que decidas buscar la ayuda de una de esas consultoras -hay muchas pymes y gabinetes pequeños más allá de los cuatro nombres que aparecen en los periódicos- es aconsejable que te fijes en algunos parámetros básicos que deben formar parte del servicio que te ofrezcan:
  1. Una metodología consistente para el desarrollo de los procesos de selección, que deben explicarte punto por punto.
  2. Una descripción del proceso, de cada una de sus fases, de sus tiempos (mín. y Máx.) y de los papeles que vais a jugar en las mismas el consultor y tú.
  3. Garantías de resultado que, típicamente, consisten en establecer un periodo de prueba del candidato, abriendo una nueva selección sin coste añadido en caso de que el candidato elegido salga antes de la empresa.
No quiero sentar cátedra con esto; sólo seguir compartiendo errores, aciertos y conocimiento con los medios que la Red nos ofrece para seguir construyendo...

miércoles, septiembre 15, 2010

Realidad Mestiza

Esta mañana -mientras me encontraba con el obituario de Brea (vía @lernys) y el empeño de JAM en "la educación del talento" en una cultura profundamente afectada por los medios electrónicos- la dedicaba a una breve sesión (in)formativa sobre entornos virtuales (e.g. SL, PSH, HiPiHi, etc.) y medios sociales (a.k.a. 'Social Media').

Surgían enseguida evidencias que han marcado la evolución de la conocida plataforma de SL, asociada al concepto genérico de mundo virtual o "metaverso" como realización definitiva de tal metáfora. De la infinidad de posibilidades de "universo" por poblar con realidades más o menos irreales se ha ido "regresando" a la funcionalidad acotada y la finalidad definida de los videojuegos, que convergen a fuerza de conectar las consolas con el universo en expansión de los juegos en red, cuya producción cada vez se acerca más a la tradicional industria de contenidos que al "simple" diseño de interacción en interfaces más o menos evolucionadas.

Una de las secuelas de aquellas realidades virtuales antropomórficas y sus experiencias supuestamente "inmersivas"-pero-menos ha sido la puesta en valor de entornos reales "virtualizados" que ayuden a potenciar la interacción on/offline. Tenemos, de hecho, entre nosotros a alguno de los líderes europeos y mundiales en el desarrollo de soluciones en este ámbito.

Ahora bien, si hay una tendencia, con mayúscula, que se consolida en el desarrollo de nuestra modesta, incompleta y caótica sociedad de la información, es la movilidad. El móvil, cada vez menos teléfono y más prótesis, nos acerca un universo de información y nos sirve de interfaz para crear una experiencia propia. La realidad es, a través de esta prótesis infotecnológica, aumentada -no virtual, ni virtualizada; de la misma manera que lo es, aumentada, la virtualidad de ciertos espacios -como puede ser el PSH para Sony- en cuanto existe un caso de negocio.

Lo realmente complejo no es hilar estos argumentos superficiales y simplistas, sino plasmar en un escenario creible (para el cliente, en términos de su percepción, y nuestra capacidad de comunicación) el hecho de que cualquier realidad susceptible de ser virtual y/o virtualizada, también puede ser aumentada, lo mismo que su correspondiente virtualidad.

¿No vivimos ya, con nuestros avatares multifacéticos en forma de "perfiles", en universos extraños poblados por identidades mutantes de lo más rarito? Pensad en FB y su supuesta dimensión social que lo "legitima" como uno de los paises (continente más bien) más poblados del mundo 'analogodigital' en que vivimos ¿No es esa una 'virtualidad aumentada' que toca nuestras realidades sociales más cercanas a través del móvil por ejemplo? ¿No son todas esas herramientas y/o servicios que nos llueven desde la nube informática prótesis más o menos avanzadas que nos permiten "tocar" esa virtualidad o aumentar esas realidades?

Moraleja: el escenario cada vez más complejo en el que nos desempeñamos -personas, individuos, avatares, grupos, sociedades, etnias, redes, comunidades, organizaciónes, etc.- se muestra cada vez más como una realidad mestiza, que puede ser virtual, virtualizada y aumentada sin dejar de ser real; una realidad ViViDA (Virtual, Virtualizada y AumentaDA).

lunes, septiembre 13, 2010

Que tenga buena cara es lo que importa...

Seguro que no es la primera vez que uso este título para una entrada... Hace pocos días, el hermano @espiritusanto me recordaba hasta qué punto ha crecido mi desencuentro con la realidad al apelar a nuestra memoria cinéfila colectiva recordándonos aquella enorme interpretación de Peter Finch en la genial 'Network', de Sidney Lumet, que nos empujaba a manifestar nuestra frustración al grito de "I'm as mad as hell; and I'm not going to take this any more!". El caso es que, rememorando la escena, se me ocurrían otras opciones más cercanas a "Holocausto Caníbal", reflejo cruel y "descarnado" de la naturaleza humana.



Decepcionado como estoy al comprobar que mi "timeline" de Twitter (tuiter para los amigos) se ha convertido en una especie de 'ticker' panfletario avalado por el ascenso de la "¿profesión?" de "pastor de los desconocidos en la Red" o Community Manager, no dejo de pensar en el tiempo que ha pasado, lo poco que ha pasado y lo mucho que hemos cambiado.

Celebramos la consolidación de proyectos forjados en las profundidades más oscuras de una anhelada sociedad del conocimiento, que no consigue abrirse paso hacia una superficie viciada por el hedor a actualidad caduca; mientras vemos desaparecer iniciativas que han vivido al calor de una retórica caduca de la novedad cambiada de versión. Oía -y en algún momento incluso escuchaba- esta mañana en un espacio dedicado a la información sesgada de alguna fuerza política (léase organización partidista) cómo habían decidido introducir "pizarras electrónicas" en todos los colegios públicos de una comunidad autónoma (decisión política ejecutiva en materia educativa de una instancia gubernamental a nivel regional) debido a las bondades de la introducción de tal tecnología en el actual sistema educativo... No es importante el signo político, ni la comunidad, ni el elemento tecnológico elegido, ni tampoco el ámbito social en el que se produce la anécdota.

Poco rato después me venía a la cabeza el reciente y celebrado anuncio de la aparición de un canal en Twitter y un sitio en Facebook de "Oficina Judicial", un instrumento de la iniciativa de sensibilización que el ministerio homónimo ha lanzado recientemente... "Justo lo que necesitábamos" era mi primer pensamiento convertido en pocos segundos en pálpito tuitero. Siento tener que insistir, pero no me puedo creer el empeño que se pone en convertir este tipo de ocurrencias en noticias o incluso hitos en un proceso de modernización, NO. Los hitos en este tipo de esfuerzos transformadores han de ser mejoras "medibles" en la calidad del servicio ofrecido por nuestras AA.PP. y en la calidad "percibida" del servicio recibido por el/la ciudadano/a, PUNTO. Hablo de calidad en sentido amplio y no quiero obviar los matices que la complejidad de este tema entraña, pero tampoco me voy a detener aquí en ellos.

Encuentro después uno de esos impagables "reportajes" al uso de una de nuestras cabeceras tradicionales. Un reportaje con los elementos necesarios en un medio español: el dato de encargo convertido en "noticia" que viene del otro lado del charco, "Wall Street se sube a la web 2.0"; situación de nuestras empresas y nuestros directivos, muy lejos de la cresta de la ola más cool, "Ajenas a las redes sociales", "Los directivos españoles 'alérgicos' a las nuevas tecnologías"; y algunos consejos en forma de publicidad escrita, "El tren que no espera" y un editorial como síntesis de los lugares comunes más habituales, "Nuevos canales".

Leyendo ese reportaje no dejo de pensar en lo poco que hemos conseguido penetrar en la piel del "paquidermo" (etimológicamente, "de piel gruesa",formado de los términos griegos παχύς ("grueso") y δέρμα ("piel")) empresarial con nuestra retórica de consultor/gurú/investigador/divulgador/charlista/profesor/añada-aquí-su-apelativo-dospuntocero-favorito-sin-pudor. Pensad que los artículos son de hace cinco años, cambiando blogs por redes sociales (hablo grosso modo, como corresponde con el animal elegido) y actualizando cifras y ejemplos concretos.

Debo insistir aquí en el error reiterativo que nos empeñamos en reproducir: estamos hablando de organizaciones empresariales. Disponer de un blog corporativo, cuenta en Twitter y en Facebook (FB) "porque el cliente, el usuario, el consumidor está en esos ámbitos" no es una estrategia; no vale lo de "la conversación", NO. En una empresa lo único que vale es convertir eso -y otro montón de metáforas y supuestos "descubrimientos de la hostia" o 'Insights' en euros, PUNTO. El "cómo" es la estrategia; y para que tenga sentido hay que medir el "qué"...



¿Cómo se mide el "qué"? Depende... ¿Es suficiente con las métricas básicas, pegadas a la herramienta, es decir, por ejemplo, el número de 'fans' o de 'friends' en FB; o el #followers o las republicaciones en Twitter, los RT en la jerga propia de este popular instrumento, los favoritos, las listas, los clicks, ...? Depende... ¿Qué debo valorar como responsable empresarial? ¿Las métricas propias que me intentan vender las consultoras al uso? ¿Las métricas desarrolladas ad-hoc, e.g. "Engagement Rate = (Clicks + Favoritos + ReTweets + @Replies) / Impresiones"? ¿Qué significa relevancia; significa acaso lo mismo para cualquier empresa/sector? ¿Necesitas tus propios KPI, que dirían los hombres de gris? Pues NO; necesitas un poco de sentido común y de pensar dónde y cómo se fijan los objetivos.