viernes, octubre 29, 2010

De caldo... Dos Tazas

El jueves pasado se repetía la sesión dedicada a los elementos técnicos y tecnológicos que se esconden detrás de la aparente popularidad de las herramientas propias del fenómeno sociotécnico de la Web 2.0, en la empresa, que es el objeto del programa correspondiente. En esta ocasión, partiendo de la experiencia del curso anterior, el hilo conductor para esta sesión en formato seminario ha sido la metáfora de la informática en la nube, soporte universal y "mágico" de casi cualquier actividad en la Red que nos sitúa en un escenario muy cercano al de este vídeo que utilizo últimamente con cierta fruición.



En esta ocasión, contando con la limitación habitual de tiempo y la heterogeneidad esperable en los perfiles de los asistentes al curso, he querido aprovechar el formato seminario y la disponibilidad de terminales y conexión para imprimir más velocidad a la exposición de recursos y herramientas alrededor de un discurso enfocado en el necesario entendimiento del papel de los elementos tecnológicos más comunes en el escenario de los medios sociales (Social Media).

La variedad de plataformas para la gestión de contenidos y su jerga asociada nos llevaba a comentar el factor tecnológico y su impacto directo sobre cualquier proceso de elaboración de un plan de SMM (Social Media Marketing) consistente. Tampoco podíamos olvidar los conceptos básicos y ejemplos de Cloud Computing, así como sus tres "sabores" más demandados -infraestructura, plataforma y software- sobre los que pasábamos también en la sesión de mayo; además de recuperar algunas lecciones desde el escepticismo para acabar repasando, con demasiada premura, algunas herramientas para el primer paso que siempre hemos recomendado en cualquier estrategia -personal o profesional- para una aproximación efectiva a los nuevos medios para la información, la relación y la comunicación (IRC), "escuchar": specify o whostalkin son sólo una pequeña muestra de la creciente variedad de instrumentos (libremente accesibles) que se sitúan a medio camino entre la analítica web y la "netnografía".

Las herramientas de visualización surgían también en la conversación con los asistentes, al hilo de los datos de uso de redes sociales a nivel mundial que han ayudado a reforzar la naturaleza fenomenológica de Facebook, así como la necesaria característica de "localidad" del propio fenómeno de las redes sociales. El ejemplo clásico de Many Eyes se ve desbordado por la popularidad de Twitter y la cantidad de experimentos de visualización que se llevan a cabo sobre este engendro, a medio camino entre red social y medio de comunicación e información en tiempo real; un ejemplo cercano, relativamente reciente, de estas herramientas es la de "Follow The Hashtag", elaborada por D-NOISE.

El prurito "social", "abierto", "relacional" del movimiento -si es que existe tal cosa- "dos-punto-cero", nos llevaba a repasar la actualidad 'eventual' de la legión de incondicionales que han (hemos) crecido personal y/o profesionalmente al ritmo del surgimiento de la Red. Las referencias obligadas eran, como no podía ser de otra forma, la agenda semanal de Wilhelm Lappe y Eventosfera.

Aparecían aspectos misceláneos, multifacéticos, en la conversación, sin tiempo para profundizar -y de los que debo tomar nota para siguientes sesiones- como el impacto de la movilidad en este escenario socio-económico del cual podemos intuir su importancia acudiendo a los números que arrojan los diferentes patrones de uso en el mundo, la dilución de la Web tradicional frente a la realidad de los widgets, el navegador como dispositivo definitivo ante el imparable crecimiento de las alternativas "libres" más populares, como son Firefox y Chrome o el papel de los contenidos en el futuro de la Red, con la sombra permanente de un escenario marcado por la autogestión de los derechos de propiedad intelectual. No podemos olvidar la relevancia creciente de los aspectos legales y técnico jurídicos relativos al uso masivo de servicios "en la nube" que, precisamente ayer trataban en el Foro DENAE, mientras en el Last Thursday abordaban las diferentes formas de "licenciar" contenidos...

Confirmando la realidad audiovisual de la Red y de los medios sociales, despertaba un especial interés la disponibilidad de servicios para la realización de retransmisiones (o reproducciones) en directo de contenidos de este tipo, llevándonos a pasar sobre los dos herramientas más populares en este ámbito, como son UStream y LiveStream, además de los servicios de empresas como Agora News, el referente para los eventos "dos-punto-cero" o ReferenZia.

Evidentemente la sesión no permitía desarrollar y comentar con dedicación suficiente algunos casos de estudio que ilustraran la multitud y variedad de aspectos sobre los que sobrevolamos con tanta velocidad, pero sí surgían de las preguntas y comentarios, el interés por proyectos como el de periodismociudadano.com, que se expondrá en una sesión dedicada, o el de IBM, cuyos elementos se pueden repasar con cierto detalle en este documento, salvando su formato académico (pp. 41-), además de seguir a Luis Suárez en su blog o en Twitter.

Sin ánimo de sentar cátedra, espero que estas notas a mi mismo sirvan para seguir construyendo en este estrecho y circunstancial ámbito de la sensibilización y la capacitación para una aproximación sensata a los nuevos medios para la información, la relación y la comunicación que emergen en la Red. En cualquier caso, el lector sabe dónde puede encontrarme.

martes, octubre 19, 2010

Rock-n-Roll Actitud

Cinco años después de que Luis Rull nos anunciara en Madrid, en el marco de la inauguración de la primera edición de "Blogs. La Conversación", el lanzamiento del "Evento Blog España", me encuentro con su propuesta para reflexionar con los asistentes al EBE 2010 acerca de "la soledad del bloguero de fondo".

Al igual que Benito Castro al redactar la entrada que anunciaba mi participación, me pregunto si la decisión se ha tomado porque doy el perfil como "bloguero de fondo", si es que existe tal concepto o si acaso merece la pena acuñarlo. Yo creo que se trata más bien de otro disparo certero sobre el indefenso cadáver de la profundidad, uno de los enemigos con los que Baricco decía enfrentarse en metafórico duelo en su reciente revisión de los bárbaros.

Ha pasado ya un lustro, un puñado de años para algunos, toda una vida en tiempo Internet, un tiempo "denso", para otros. La urgencia instrumental y lo apresurado de la retórica del momento, hace necesario que nos tomemos este momento para reflexionar -ya que hemos decidido tomar parte activa en la construcción de esta sociedad de la información- sobre lo que hemos hecho, sobre lo que ha pasado y sobre lo que vamos a hacer y lo que va a pasar.

A lo largo de estos años, hemos convertido a los blogs, otrora postulados como EL instrumento definitivo para el cambio (tecno)social, en "simples" medios de información al uso o canales publicitarios renovados; mientras, los medios para la relación, la información y la comunicación (medios sociales o Social Media) se consolidan como EL objetivo de los profesionales del marketing y de la publicidad. La retórica del momento nos ha llevado del reino del SEO (Search Engine Optimization) a la maldición del Comunity Manager, en el imperio del Social Media Marketing... ¿Hemos cambiado algo?

En cierta forma, tal como afirman algunos pensadores, estamos construyendo una sociedad del conocimiento (muy discutible) "más instrumental que mental". Sin pretender volver a los lugares comunes que con ironía nos recordaban los geniales Les Luthiers afirmando que "cualquier tiempo pasado fue anterior", sí creo que la actividad del "bloguero de fondo" -concepto sobre el que volveré más abajo- es una cuestión de "actitud"; y citando a uno de mis referentes intelectuales más cercanos, Loquillo:

... no olvides, no traiciones
lo que siempre te ha hecho vivir
no olvides, no traiciones
lo que llevas muy dentro de ti
porque no muere jamas tu rock & roll actitud



No creo que exista tal cosa llamada 'bloguer@'; tampoco creo que una persona se deba definir como "bloguero", ni aspiracional, ni aficionado, ni profesional. Hablábamos hace años, al hilo de una entrada de Löic Lemeur -promotor del evento que inspirara el lanzamiento de EBE, Le Blogs, convertido con buen criterio en Le Web años más tarde- de la aparición de una cierta "blogocultura". Salvando la evidente ironía, rayana en el sarcasmo, que impregnaba su simple formulación, esa blogocultura hablaba -entre otras cosas- del cultivo con fruición de ciertos valores, como la "generosidad", la "honestidad", la "profesionalidad", la "humanidad"... una cuestión, una vez más, de actitud.

La actividad de fondo que nos corresponde, como miembros activos de una sociedad (aspiracional, casi utópica) del conocimiento, es la intelectual. Esa actividad implica construir -no siempre de forma consciente- circuitos cognitivos, e.g. información - acción -reflexión - conocimiento - más información. Una actividad que siempre ha estado marcada por la naturaleza reticular de nuestro cerebro, de "la cosa húmeda", nombre, si recordáis, de un conocido blog. Hoy disponemos de más instrumentos para conectar personas, ideas, proyectos, empresas, etc.; y para construir nuevas narrativas, conversaciones, historias, diálogos, etc. Eso nos permite ampliar nuestro discurso en términos de alcance, de escala y de conectividad.

Es en ese sentido que podemos hablar del "bloguero de fondo", como simple metáfora referida a un humanista preocupado, en este caso particular, por el hombre y la técnica; y será probablemente en ese sentido en el que aborde la "soledad" de esta actividad; la de pensar nuestra sociedad de la información, en la que seguramente tendremos que abordar, también, la "soledad de la información" de la que nos hablaba Fernando.

Soledad, sí; pero -apoyándome en su segunda acepción en la vigésima segunda edición del DRAE, "Lugar desierto, o tierra no habitada"- encarnada en compromiso e ilusión por el proyecto compartido de la construcción de una sociedad de la información para todos, pensando la Red como ese lugar que debemos hacer "confortable" en palabras de Antonio Rodríguez de las Heras.

Hablaremos de herramientas, de emprendizaje, de cotidianeidad y de convivencialidad, elementos que nos permitirán reflexionar sobre esa "alucinación colectiva" que llamamos realidad, acercándonos un poco más al conocimiento de nuestra propia circunstancia... Es probable que incluso consigamos dilucidar entre todos si, tal y como sostenía otro referente intelectual de su tiempo, Dean Martin, somos sólo "el fenómeno del momento".

jueves, octubre 14, 2010

Emprendizaje, emprendimiento y la extremosidad de nuestros afectos

"Extremoso" va a ser la palabra del día. Según la vigésima segunda edición del DRAE, se trata de un adjetivo que hace referencia a alguien "que no se modera o no guarda medio en afectos o acciones, sino que declina o da en un extremo" o, en su segunda acepción, que es "muy expresivo en demostraciones cariñosas".

No dejamos de "postear" y "retuitear" datos estadísticos como "zombis", como verdaderos "pollos sin cabeza", animales ávidos de información, malogrado conocimiento que no quiere brotar en nuestro aletargado cerebro colectivo. Nos maravillamos cuando las cifras nos muestran como uno de los países con más usuarios intensivos de la Internet más social; o cuando los datos de algún "eurobarómetro" desmitifican nuestra supuesta naturaleza "social", en términos, eso sí, más intrumentales que mentales. La estética y la retórica convierten todo tipo de estudios de dudosa significación estadística en deslumbrantes infografías; los ejemplos más peregrinos de nuestra poliédrica incapacidad cobran naturaleza de "casos de estudio", elevando las "historias de todo a cien" a la categoría de 'lecciones aprendidas', que nos servirán para apalancar en nuestro malentendido positivismo un conjunto razonable de casos de éxito que pueblen el imaginario colectivo de otra generación perdida.

En un intento de hacer borrón y cuenta nueva, profesionalizamos nuevas habilidades instrumentales y de conocimiento del medio etiquetándolas con sus apelativos sajones originales. Los profesionales de los medios al uso llegan a preguntarse si habrá un curso que valga la pena o un buen libro en el que les cuenten qué es eso del Social Media y para qué sirve, mientras que una legión de jóvenes promesas creen adivinar su futuro profesional en el "compadraje" y el "pastoreo" en la Red.

La inclusión de "la capacidad para aprender a emprender" entre las ocho competencias básicas que se supone deben formar parte de una educación a la altura de nuestra cambiante circunstancia nos parece haber legitimado, en cierta forma, para terminar de corromper el imaginario de la historia reciente de la Internet que conocemos, convirtiendo a sus ídolos en pasto de la retórica educativa al uso. Muchos profesionales sienten la necesidad de "certificar", "acreditar" su capacidad para "emprender", empresarialmente hablando, tal como siempre se ha acreditado cierto nivel de conocimiento especializado, mediante cursos, talleres, seminarios, máster, etc. No hemos conseguido usar nuestra capacidad para la acción cambiando la forma en que aprendemos.

"Dad al niño el deseo de aprender y cualquier método será bueno" afirmaba la conocida frase que hacía inmortal Rousseau en boca de uno de sus personajes y que recientemente me permitía reproducir en Twitter. Obviamente, más allá de su consideración como simple "frase hecha", la propuesta no deja de ser actual y ambiciosa, pues habla del deseo, expresión de alguna necesidad; pero habla del deseo de aprender, no de estudiar, ni de saber... hablamos pues de "expectativas", de motivación y de recompensa; pero, lo más importante, es el hecho de que en tal situación, con el aprendiz motivado, el propio método o su bondad resultarán irrelevantes ¿Cómo cultivaremos pues la capacidad para aprender a aprender, considerada otra de las ocho competencias esenciales? ¿Cómo evitaremos caer en la desidia y pasar del deseo a la acción? (sobre esta cuestión se puede visitar la Universidad de Padres, el proyecto pedagógico de José Antonio Marina).

Mientras uno de mis mejores amigos, colega y antiguo compañero de estudios, me contaba cómo, después de varios años rumiando cuál debía ser el momento correcto y en la etapa final de sus estudios de postgrado, abandonaba su cómodo y bien remunerado puesto de trabajo en una conocida multinacional para perseguir su propia carrera como empresario y emprendedor, me venía a la cabeza la historia de sacrificio personal y profesional que, partiendo de una situación similar, ha llevado a Jaime (más conocido como el medio no oficial de los "eventuales", el Agora 2.0) a documentar la historia no escrita de muchos emprendedores. Eso me recuerda que cada historia de emprendimiento -y cada narración de la misma- es única.



La capacidad de emprendimiento, ora considerada actitud positivista orientada a la acción, ora asimilada como conjunto de habilidades y conocimientos básicos dirigidos a la creación de empresas, no deja de ser absorbida a marcha forzadas por la industria de la formación y el aprendizaje que deberíamos combatir; una muestra más de nuestra propia incapacidad para reconocernos en el espejo.

Quiero decir con esto, e definitiva, que el emprendimiento -o emprendeduría como vertiente empresarial más extendida de este concepto- no es el mejor ejemplo para el emprendizaje -si aceptamos este neologismo cuya creación no puedo arrogarme para referirnos al proceso por el cual aprendemos a emprender. La extremosidad en los afectos y las afecciones de nuestro tiempo acelerado no deben dominarnos, puesto que de lo contrario seremos pasto de nuestra propia retórica.

Volvamos al diccionario para recordar la definición de emprender: "acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro". Soy el primero en recordar que en determinadas circunstancias "ya no se trata tanto de estar (pre)parados, sino de estar dispuestos", tal como afirmaba públicamente este que suscribe hace más de un lustro; pero la circunstancia socioeconómica que vivimos no justifica el nivel de retórica empleado que nos está, de hecho, llevando en la inmensa mayoría de los casos a la subvención o la desidia.

Si abusamos un poco más de la retórica, podemos reproducir la metáfora que nos traía @TalentCorsair a Twitter para dirimir la dicotomía entre empresario y emprendedor: "el empresario ya está corriendo; mientras el emprendedor visualiza aún la carrera"; y, llevando el sarcasmo un poco más al extremo, podemos recuperar aquí parte de un diálogo que escuchaba en una serie yanqui de los noventa cuyo nombre no recuerdo, en la que uno de sus personajes sentenciaba, en el contexto de una conversación acerca de la maratón de NYC, "las maratones no se entrenan; se corren o no se corren", rememorando irónicamente el origen de tal prueba :)

miércoles, octubre 06, 2010

Diseño, convivencialidad y cotidianeidad

Hace tiempo que llevo dándole vueltas a un concepto, una idea a la que FSV le diera forma, primero en una editorial que repasaba algunas de sus contribuciones iniciales en TELOS; y luego en su blog con cierta sorna y dosis sarcasmo que lo enfrentaba en su particular cruzada neológica con la tradicional denominación de las TIC frente a las infotecnologías. Decía Fernando:

Si por infotecnología entendemos aquí lo que suele denominarse como Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), podríamos concluir que esa porción, inmensa y variadísima, compuesta por clases de elementos cada una de las cuales se integra en la vida de decenas o centenares de millones de usuarios no técnicos –es decir, no profesionales de la infotecnología– son Tecnologías para la VIda Cotidiana (TVIC)


Por otra parte, recordando una de las contribuciones que más me llamara la atención del proyecto de Paco Rodríguez -dirigido por Fernando y defendido recientemente en la EsKuel@ con notable éxito de crítica y público- es posible que podamos encontrar en las TVIC no sólo una observación sociotécnica de cierta profundidad, sino un enfoque de diseño muy potente.

Distinguía Paco en su trabajo una serie de criterios, categorías y dimensiones sociotécnicas de las Comunicaciones Móviles que se reflejaban en ocho dimensiones estructuradas a lo largo de dos ejes, de complejidad (tecnológica, emocional, social e intelectual) y de impacto (tecnológico y mental, propio, ajeno, en la mente individual y en la mente colectiva).

El caso es que el análisis que se realizaba de las funcionalidades más representativas de los sistemas de comunicaciones móviles actuales en función de esas dimensiones arrojaba como resultado la existencia de una serie de funcionalidades "tecnoréxicas" que integraban una gran complejidad intelectual, social y tecnológica; así como la ausencia acusada de funcionalidades "pragmáticas", que incidieran en la complejidad emocional y los impactos en la mente individual y colectiva.

Sin ánimo de simplificar este aspecto, creo que merece la pena reflexionar sobre la posibilidad de trasladar la cotidianeidad de las TVIC a la "convivencialidad" en el sentido de Illich de las infotecnologías a través del diseño. Tampoco descarto que esta sea una de las dimensiones que haya que explorar en la propuesta para la elaboración de un proceso educativo para unos socioinfotecnoprofesionales que no renuncien a salvar su propia circunstancia y quieran estar a la altura de la misma.

lunes, octubre 04, 2010

Andar por tierras extrañas

Esta era la motivación que me llevaba este pasado fin de semana a Pobeña, Muskiz y Bilbao por supuesto; además de la indispensable hospitalidad indígena, que tomaba forma en la amable invitación de Julio para compartir con Marta y Pedro las posibilidades de la vertiente virtual del camino más conocido, El Camino de Santiago, en año Xacobeo 2.010.

Esa motivación que, de alguna forma, ha inspirado mi errático caminar, dentro y fuera de la Red, en lo personal y en lo profesional constituye también la primera acepción que del adjetivo peregrino (dicho de una persona) hace el diccionario de la RAE en su vigésima segunda edición online.

Con motivación espirituosa -que sería convenientemente satisfecha en la cata de productos regionales que Julio nos había preparado- más que espiritual y pertrechado con una barba que más parece fruto de un largo caminar físico que de una dilatada labor intelectual sufrida en la preparación de mi intervención, abandonaba rápidamente la intención de recorrer mi personal peregrinar por la Red en estos años inciertos de cambio de versión para escuchar la experiencia de @marttta y su camino.

Su relato y, sobre todo, la naturalidad que empieza a cobrar el uso de las herramientas más populares (Facebook, Twitter, los blogs, etc.) de eso que aun conocemos como Internet, me servía para reivindicar la naturaleza análogodigital de "una experiencia construida colectiva y personalmente", como de hecho son el Camino de Santiago y la propia Red; además de constatar su característica discontinuidad.

Manolo, uno de los ponentes, cerraba una mesa redonda anterior recordándonos que el Camino lo hace el peregrino, a partir de su propia experiencia y lo más íntimo de su espiritualidad y que poco pueden (o deben) hacer las Instituciones. Es exactamente eso lo que es la Red, una experiencia colectiva en construcción permanente desde lo personal, desde lo individual; una observación que se puede asimilar a la popular "conversación", a "la orgía de la conexión".

La capacidad de nuestras herramientas para "enriquecer" la experiencia del Camino se puede ilustrar de forma sencilla pensando en las aplicaciones funcionales más simples que se han extendido alrededor de la Realidad Aumentada: de hecho, existe una aplicación para Xacobeo 2010 que incorporaba una capa de información para Layar.

Bromeaba con la audiencia acerca de las posibilidades de unas herramientas y unas tecnologías que se venden SIN manual de instrucciones y SIN garantía y casi SIN terminar, los medios sociales. Hablábamos -y lo sigo visualizando- de la posibilidad de realizar un serie de trabajos de campo en forma de Customer Insights Cualitativos dirigidos a averiguar cómo usan esas herramientas los modernos peregrinos, con un investigador/analista acompañando a grupos de caminantes cuidadosamente segmentados con el objetivo de extraer conclusiones que ayuden a darle forma a una nueva extensión del Camino, el Camino Internet que, como el camino francés o el portugués o ... nos proporcione una serie de características propias pero que, además, sea parte integrante de todos ellos, como, de hecho, ocurre hoy con la Red considerada como entorno sociotécnico.

Esta breve reflexión quiere servir para animar a @JulioUsandizaga a dar continuidad a una iniciativa, Xacobeo 2.0, necesaria para el desarrollo, de una manera proactiva, consciente e informada de un Camino Internet que, sin duda, puede contribuir a enriquecer no sólo la experiencia espiritual, individual y/o colectiva del Camino, sino que, además, proporciona interesantes oportunidades para las empresas e instituciones relacionadas con el desarrollo cultural y la explotación turística de un patrimonio de valor incalculable, así como para la promoción y el desarrollo regional y local de buena parte del norte de España.