miércoles, noviembre 24, 2010

¿Blended?

El pasado 23 de noviembre me tocaba ofrecer una breve charla acerca de los elementos pedagógicos que aparecían en este escenario "dos-punto-cero", con la restricción añadida del título impuesto, "SOLUCIONES PEDAGÓGICAS 2.0 - CÓMO INTEGRAR EL 'BLENDED' EN NUESTRA OFERTA FORMATIVA". Al recapitular sobre el tema, que constituye gran parte de mi labor investigadora en la UPM, recuperaba algunos elementos básicos de algunas presentaciones antiguas cuya vigencia me hacía reconsiderar el fondo de esta cuestión.

El concepto de 'Blended Learning' surgía para buscar una solución "intermedia", necesaria, entre la excitación que provocaba hace ya varias décadas el advenimiento de los nuevos medios infotecnológicos en el escenario de la enseñanza a distancia: entre el presencial y el online 100 % se imponían, como no podía ser de otra forma, las soluciones híbridas, on/offline, síncrónicas y asincrónicas, etc.

El foco de mi presentación (que podéis descargar y reutilizar en formato PPT) era la introducción de ciertos conceptos básicos en el escenario dominado por las redes sociales y la movilidad, para terminar presentando brevemente los elementos básicos de la propuesta elaborada para la educación superior en el proyecto iCamp, materializada en una serie de metodologías y herramientas, cuya integración se describe en el "Manual de Uso del Software Social en la Educación Superior", publicado en castellano recientemente.

Pre-Party Mertini

Lo que motiva esta entrada es la necesidad de insistir en olvidar esta conceptualización tradicional en términos de "blended"... En un escenario en que seguimos barajando decenas de acepciones para los entornos personales de aprendizaje (Personal Learning Environment, PLE), en el que tenemos claro que el uso intensivo de las infotecnologías está cambiando nuestro propio cerebro, no tiene mucho sentido plantearse la definición consistente de esa "mezcla" en cada momento. De la misma manera que la música clásica de la modernidad ha terminado encarnada por el otrora marginado por mestizo 'jazz', ese 'blended' de herramientas, modelos y estrategias hoy se parece más a un cóctel, al cóctel del momento, que a una pócima farmacéutica perfectamente medida en términos de la bondad de cada uno de sus componentes considerados por separado.

domingo, noviembre 21, 2010

Solo

En la soledad de mi habitación -mientras amanece en Sevilla y los EBEntuales vuelven de su peregrinar nocturno- empiezo a escribir esta breve pieza que continúa, al hilo de la reflexión previa que realizaba en el blog como planteamento básico a desarrollar en mi intervención en el EBE 2010, redondeando el mensaje de la misma; y lo hago recordando y reconociendo el magnífico trabajo de la organización, que me sorprendía con un presente fresquito y muy agradecido que no olvidaré de nuevo dedicar al gran Enrique Sanfrancisco que, en cierto forma nos inspira :)

Repasando la historia reciente de estas ya no tan "nuevas" tecnologías para la información (la relación) y la comunicación, hemos visto pasar el fenómeno de los blogs y ahora el de las redes sociales, observando cómo legiones de profesionales se aprestaban, cada vez con mayor fruición, a su adoración irreflexiva. En un escenario en que la tensión del deseo se ha desplazado del origen corporativo de la ofimática a la esfera doméstica y personal donde se desarrollan los nuevos usos de los medios sociales, un escenario que ha visto nacer y desarrollarse fenómenos como el del periodismo ciudadano, llama la atención cómo seguimos encontrándonos en los mismos lugares comunes por los que ya habíamos transitado en las décadas pasadas.

Un modelo de adopción de los medios sociales para la información, la relación y la comunicación

Sin ánimo de simplificar en exceso esa historia, recordaremos cómo no hace mucho los gurús que en el mundo han sido nos aconsejaban poner un "bloguero" en cada empresa, luego apalancar la "inteligencia colectiva" de nuestros clientes/usuarios/consumidores/votantes/administrados/ciudadan@s haciendo uso de las redes sociales para realizar un filtraje efectivo de gustos y tendencias, más tarde explotar al máximo nuestra presencia en la Red contratando servicios de SEM/SEO, hace menos tiempo gestionar de manera profesional nuestra presencia proactiva en medios sociales con la ayuda de un equipo profesional de responsables de comunidad (Community Managers) y ahora, sublimado el rol organizativo de tales profesionales, aconsejan desarrollar un proceso estratégico de Social Media Marketing/Management de la mano de un gerente homónimo.

La pregunta de fondo, que quedaba en parte oscurecida por una dosis de sarcasmo rayano en la demencia para algunas personas, es bastante evidente: cuando aparezca la siguiente oleada de acrónimos 'guru-made', ¿Qué haréis/haremos? -y me refiero específicamente a la audiencia de profesionales directamente implicados en el proceso de cambio organizativo que esa historia ha ido marcando- ¿Crearemos una "profesión" con su nombre y esperaremos sobrevivir hasta la siguiente ola?

Es una forma de sobrevivir; pero yo creo que, como sociedad, como profesionales, éticamente responsables, como individuos, moralmente comprometidos con ese proceso de construcción colectiva que llamamos sociedad de la información, aspiramos a más; podemos/debemos aspirar a más. La realidad de la Red, que no debería hacernos olvidar la creciente complejidad técnica y tecnológica que soporta tal utopía, nos ofrece un variado y versátil instrumental con el que podemos crear, comunicar, compartir, innovar, trabajar, vivir... De alguna forma, salvando la simplicidad de la afirmación, hoy se trata más de estar dispuesto que de estar preparad@; se trata de reclamar, con energía, con entusiasmo y con pasión nuestro derecho a equivocarnos una y otra vez, como yo al elegir la dosis de sarcasmo con la que aliñar mi exposición :)

Pero sin renunciar al trabajo que supone mantener una actitud crítica -escéptica en su más completa definición- que nos permita separar el polvo de la paja; sin olvidar, por ejemplo, la relación simbiótica que se establece entre los tres perfiles básicos de trabajador en este nuestro particular estado del bienestar, es decir funcionarios, trabajador por cuenta propia (emprendedor, autónomo, empresario, recaudador de IVA, ...) y trabajador por cuenta ajena (currifichante, 'imprendedor', empleado, ...), que nos quería recordar luego Wilhelm en Twitter. No se trata, en definitiva, recordando alguna aseveración reconocida recientemente de confundir el medio con el fin; se trata, por ejemplo, de sumar valor añadido bruto en términos económicos si así se prefiere, pero no específicamente, ni exclusivamente, ni tan siquiera prioritariamente, de "emprender", en el sentido de desarrollar un caso de negocio utilizando un vehículo empresarial.

Recordando la inspiradora intervención de Pilar en la que nos insistía en el origen militar de la organización empresarial moderna, no puedo evitar referirme aquí a un icono presente en el imaginario de tod@s, reconocido como intelectual y referente cultural de la modernidad tardía de los ochenta, John Rambo (sí, es sarcasmo, pero a continuación veremos por qué): "para sobrevivir a la guerra (léase el cambio), debes convertirte en guerra (léase, una vez más, cambio)"; lo cual en los términos del irrepetible Peter Drucker se expresaba en "la disciplina de la innovación", enseñándonos que resulta infinitamente más arriesgado repetir nuestros comportamientos aprendidos de manera irreflexiva que innovar de forma constante, consciente y disciplinada.

Mi intervención que, al contrario que la de Pilar, quiso ser -convencido cada vez más de que no hay tiempo que perder- más "movilizadora" que "inspiradora", dejando sobre la mesa la pregunta que formulaba más arriba y que enlaza con la anterior entrada, ¿Qué vamos a hacer mientras llega la siguiente oleada de gurús con sus brilantes acrónimos? ¿Seguiremos atenazados por el proverbial "miedo a la libertad" que tan claramente perfilara Erich Fromm para repetir irreflexivamente las palabras del ídolo del momento (léase, por ejemplo, la tesis inicial del Cluetrain Manifesto, "los mercados son conversaciones" de la que hablábamos en la charla)?¿Nos encontraremos, después de meternos un par de aspirinas y un buen Bloody Mary, tal como afirmaba el genial Dean Martin, convertidos en "el cóctel del momento"?

No me conformo con esa imagen apocalíptica que ya ha machacado mis pupilas incrédulas durante más de una década. No: quiero ser más optimista y apelar -de la forma más directa posible, sin edulcorar el discurso, sin ambages- a la capacidad reflexiva y crítica de las personas, de los profesionales, que ayer decidieron concederme unos minutos de su tiempo.