No he podido evitar escribir unas pocas líneas para llamar la atención sobre el holocausto intelectual que se cierne sobre la vieja Europa 'onemoretime'. Quizás aun me encuentre un tanto "sensible" a esta olvidada dimensión cultural que, necesariamente, debemos integrar en el explosivo escenario social y tecnológico en que nos encontramos.
Me encuentro sensible, digo, porque sigo dándole vueltas a muchos de los conceptos y modelos e ideas que presentamos en un reciente curso de verano dirigido por Fernando Sáez Vacas y basado en su más reciente publicación.

Sin ánimo de sentar cátedra sobre esas ideas, ni de debatir tales conceptos sin el estudio detallado previo de esa publicación por parte del lector interesado, sí que quiero detenerme para dejar patento la decepción que me producen las afirmaciones y percepciones recogidas por el diario El País acerca del 'Europejsky Kongres Kultury', que termina hoy en Wroclaw (antigua Breslau), celebrado dentro de los actos de la primera presidencia de turno de la Unión que le corresponde a Polonia.
Dejando a un lado la lectura crítica de los logros editoriales "liquidos" de Baumann(*), no deja de sorprenderme cómo algunos de los "intelectuales y creadores" que se han dado cita allí den muestras tan claras de su capacidad para crear nuevas fronteras en una Europa cosida a base de retazos y costuras de todo tipo, cosidas por costureros de dudosa moralidad.
¿Cómo es posible que propongan a la 'industria cultural' como gran oportunidad socioeconómica de Europa si es precisamente uno de nuestros lastres? ¿Cómo pueden hablar de las fronteras entre arte, cultura y tecnología desde planteamientos tan naif como el de la "innovación tecnológica"?
Me da la impresión de que la "tarea intelectual" en este viejo continente debe ser revisada a fondo; y la introducción de un poco de tecnocultura en determinados ámbitos educativos puede contribuir a ello. Evidentemente, esta no es una afirmación gratuita, sino la base para algunos trabajos de investigación propios y ajenos que no pueden negar su ámbito teórico pese a su vocación puramente pragmática e instrumental fruto de mi formación como ingeniero.
Me encuentro sensible, digo, porque sigo dándole vueltas a muchos de los conceptos y modelos e ideas que presentamos en un reciente curso de verano dirigido por Fernando Sáez Vacas y basado en su más reciente publicación.

Sin ánimo de sentar cátedra sobre esas ideas, ni de debatir tales conceptos sin el estudio detallado previo de esa publicación por parte del lector interesado, sí que quiero detenerme para dejar patento la decepción que me producen las afirmaciones y percepciones recogidas por el diario El País acerca del 'Europejsky Kongres Kultury', que termina hoy en Wroclaw (antigua Breslau), celebrado dentro de los actos de la primera presidencia de turno de la Unión que le corresponde a Polonia.
Dejando a un lado la lectura crítica de los logros editoriales "liquidos" de Baumann(*), no deja de sorprenderme cómo algunos de los "intelectuales y creadores" que se han dado cita allí den muestras tan claras de su capacidad para crear nuevas fronteras en una Europa cosida a base de retazos y costuras de todo tipo, cosidas por costureros de dudosa moralidad.
¿Cómo es posible que propongan a la 'industria cultural' como gran oportunidad socioeconómica de Europa si es precisamente uno de nuestros lastres? ¿Cómo pueden hablar de las fronteras entre arte, cultura y tecnología desde planteamientos tan naif como el de la "innovación tecnológica"?
Me da la impresión de que la "tarea intelectual" en este viejo continente debe ser revisada a fondo; y la introducción de un poco de tecnocultura en determinados ámbitos educativos puede contribuir a ello. Evidentemente, esta no es una afirmación gratuita, sino la base para algunos trabajos de investigación propios y ajenos que no pueden negar su ámbito teórico pese a su vocación puramente pragmática e instrumental fruto de mi formación como ingeniero.
(*) Obviamente, una crítica constructiva, desde el más absoluto escepticismo, debe partir de una lectura detenida de su obra, incluido este último "Cultura en el líquido mundo moderno".
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